Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi nace en 1445 en la ciudad de Florencia. Estos datos se conservan a través de un documento redactado por el padre del artista, Mariano Filipepi, donde en 1447 declara que Alessandro tiene dos años. Esta información permite deducir la fecha de su nacimiento, pero es imposible precisar el día y el mes.
El joven pintor, conocido con el nombre de Sandro Botticelli, nace en el barrio de la iglesia de Ognissanti. La familia vive allí hasta que se cambian de residencia en 1458. En ese año, habitan en una casa de la calle de Vigna Nuova.
La infancia de Botticelli, último de cuatro hermanos, transcurre entre las calles de la ciudad de Florencia y el olor del cuero curtido del taller de su padre. Un documento escrito a mano por Mariano Filipepi es interpretado de diferentes maneras por los biógrafos del pintor, quienes no se ponen deacuerdo sobre la actividad que podía desempeñar el joven Sandro a la edad de trece años. Mientras que unos opinan que estaba aprendiendo a leer, otros creen que trabajaba de aprendiz. La raíz de estas discrepancias radica en que no está escrita con nitidez una de las palabras claves del texto. Este escollo impide aclarar si el pintor acudió a la escuela para estudiar y leer antes de entrar en el taller de otros artistas. No obstante lo que sí parece evidente es que Botticelli aprendió la técnica del orífice y del dorador.
El primer biógrafo de Botticelli, Vasari, afirma en su libro Vidas que el padre de Sandro <<lo puso a aprender de orífice con un compadre suyo llamado Botticello, entonces bastante competente en aquel arte>>. Algunos estudiosos opinan que el apodo de Sandro Botticelli proviene del nombre de su maestro de orfebrería. Sin embargo no existen pruebas en los registros de la época sobre la existencia de este hombre.
Algunos eruditos piensan que el pintor florentino pudo aprender la técnica del orífice a través de su segundo hermano Antonio, quien además era dorador. A los profesionales de esta rama se les denomina battigello, es decir, batidores de oro y plata. También es posible que el apodo del pintor florentino derive de esta palabra, al igual que el nombre del que según Vasari fue el primer maestro de Sandro.
Tras invertir varios años de su vida en aprender estas profesiones, el florentino decide encaminar sus pasos hacia el mundo de la pintura y a principios de la década de los 60 entra en el taller del fraile Filippo Lippi en Prato.
Con motivo del viaje de Lippi a Spoleto, se baraja la posibilidad de que Botticelli abandonase el taller de su maestro y se marchase al de Verrocchio o bien que ambos abriesen el suyo propio. En 1469, trabaja en la nueva casa de sus padres situada en la calle Porcellana, y al año siguiente ya tiene taller. Enseguida recibe su primer encargo oficial para el tribunal del Gremio de Mercaderes. Después, en 1472, se inscribe como miembro de la Compañía de artistas de San Lucas. El florentino continúa sus progresos y varios aprendices entran a su taller, entre ellos, al quiceañero Filippino Lippi, hijo de su anterior maestro el fraile Lippi.

La piedad
Redentor bendiciendo

La vida de Botticelli transcurre en la tumultuosa ciudad de Florencia, una de las más ricas e importantes de Italia. Sandro abandona en contadas ocasiones la tierra que le vio nacer y cuando lo hace es por motivos de trabajo.
El artista se dirige a Pisa en 1474 para llegar a un acuerdo sobre la realización de unos frescos en el edificio del cementerio, llamado el Camposanto. Previamente, Botticelli debía pintar un cuadro de prueba para la catedral de la ciudad. Sin embargo la pintura no fue terminada, ni realizó los trabajos del Camposanto.
A su vuelta a Florencia, Botticelli comienza a trabajar para la familia Médicis. Prueba de la existencia de esta relación, que se mantendrá durante muchos años, es la pintura que el florentino ejecuta en el estandarte de Giuliano de Médicis cuando éste participa en un torneo medieval en 1475.
Su fama y éxito profesional van en aumento hasta el punto que el artista florentino es llamado por el Papa Sixto IV para pintar las paredes de la Capilla Sixtina a mediados de 1481. Por tanto, Botticelli tiene que volver a abandonar Florencia y desplazarse a Roma para llevar a cabo el encargo. Sandro realiza un fresco de prueba que será suficiente para firmar el contrato de ejecución del resto de los frescos a finales de octubre. Junto con Sandro, otros grandes artistas como Perugino y Ghirlandaio, terminan de decorar esta sala en marzo de 1482. Botticelli pinta los frescos segundo y quinto de la pared de la izquierda y el segundo de la derecha: Tentaciones de Cristo, Pruebas de Moisés y la Conturbación de Moisés.
Una vez terminados estos frescos, el artista regresa a su tierra donde sus protectores, los Médicis, le encargan en 1483 que decore las paredes de la villa de Lorenzo el Magnífico, situada en Spedaletto, localidad cercana a Volterra. El trabajo es ejecutado junto con otros compañeros de profesión bien conocidos por Botticelli: Perugino y Ghirlandaio. El propietario de la casa deseaba que decorasen su mansión <<los maestros que han dado prueba de su valía en la capilla del Papa Sixto>>. Además, hay que incluir en esta lista a una nueva promesa y gran conocido del florentino: el joven Filippino Lippi. El artista florentino también decorará la villa de Trebbio de Pierfrancesco de Médicis en 1496.
La opinión de Botticelli era valorada por sus mecenas y por este motivo Lorenzo el Magnífico consulta en 1491 a este pintor junto a otros prestigiosos artistas florentinos como Perugino y Ghirlandaio sobre un proyecto importante para la ciudad: la elección de los once planos presentados a concurso para la fachada de la catedral de Santa María del Fiore.
Además, el consejo de Obras de la Catedral le encarga la realización de dos partes de la bóveda de la capilla de San Cenobio, pero con una pequeña peculiaridad: Botticelli tiene que decorar la cúpula con mosaicos. Las dos partes restantes son encargas a Ghirlandaio, viejo conocido del pintor florentino.

Anunciación

La situación política se complica en Florencia. El mismo año que los Médicis son expulsados de la ciudad, el poder del dominico Girolamo Savonarola se extiende cada vez con más fuerza por toda la región toscana.
A pesar de la delicada situación, Botticelli se mantiene en Florencia, donde se ha comprado, a principio de 1494 junto con su hermano Simón, una casa grande con viña en el pueblo de San Sepolcro en Bellosguardo, es decir, fuera de la Puerta de San Frediano. Sin embargo, en el registro oficial declara que vive con sus sobrinos en la misma calle donde nació.
Las relaciones con sus vecinos parece que no son del todo satisfactorias pues cuatro años después el pintor florentino firma un contrato con el comerciante Filippo di Domenico para no injuriarse más entre ellos bajo pena de 50 florines.
La actividad política en Florencia sigue revuelta. El poder de Savonarola preocupa al Papa que le excomulga. El dominico es juzgado y condenado a morir en la hoguera en mayo de 1498. Aunque Botticelli no es uno de sus seguidores, parece probable que sus sermones influyesen en su forma de pensar.
Simón narra como su hermano Botticelli se muestra interesado por los motivos que impulsaron al tribunal a condenar al fraile. Según asegura Simón, el artista conversa sobre este delicado tema en su taller con Dolfo Spini, uno de los jueces principales del proceso.
La actividad pictórica del florentino sufre algunos altibajos. Aunque a finales de 1499, Alessandro tiene suficientes encargos y dinero para inscribirse en el gremio de los Médicos, -también es miembro de la Compañía de San Lucas-, la situación empeora a partir de 1502. Según se deduce de una carta escrita por un agente de la duquesa de Ferrara, parece que Botticelli está desocupado y puede por tanto concluir las obras del gabinete de la duquesa, que habían sido iniciadas por Mantegna. Al estar libre de compromisos, es lógico que el artista no haya pagado las cuotas correspondientes a la Compañía de San Lucas desde 1503 hasta 1505.
Pese a este conglomerado de problemas, el prestigio de Botticelli como artista sigue en pie como queda demostrado cuando participa en 1504 en la comisión encargada de buscar un lugar donde colocar la famosa estatua de David esculpida por Miguel Angel. En esa misma comisión participan personajes tan dignos como Sangallo, Leonardo da Vinci y Filippino Lippi. Sin embargo su opinión no es considerada. Aunque Botticelli apuesta por la escalinata de la Catedral, el lugar definitivo será la plaza de la Señoría.
Los cinco últimos años de vida de Botticelli carecen de datos relevantes. Parece que la miseria y el olvido son sus únicos compañeros de viaje. Vasari escribe en sus Vidas que <<finalmente se vio viejo e inútil y caminando con dos muletas porque no podía tenerse en pie. Así murió, enfermo y decrépito>>. Sandro fallece el día 17 de mayo de 1510. El artista tiene 65 años. Su cuerpo es enterrado en el cementerio de la iglesia Todos los Santos de Ognissanti, en el barrio que le vio nacer y acompañado de una de sus obras más valoradas, San Agustín en su gabinete, que realizó para este templo treinta años antes en competencia con Ghirlandaio. Curiosamente, este cuadro recoge el momento de la muerte de San Agustín. Un cuadro muy apropiado para acompañar a los restos de Botticelli.

El pesebre


 

 

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