Su obra

El arte del quattrocento italiano está relacionado con Florencia. Los artistas más importantes han dejado su impronta en esta ciudad. Los talleres de Verrocchio (1435-1488), con quien Botticelli trabaja codo con codo durante varios años, y Pollaiuolo (1430-1498) estaban ubicados en esta urbe y por ellos pasaron los más famosos artistas del momento.
De hecho Leonardo da Vinci (1452-1519) y Botticelli realizaron los ángeles que aparecen en el cuadro del Bautismo de Cristo de Verrocchio. El famoso pintor y científico del cinquecento, autor de la Gioconda, escribió varios fragmentos poco alabadores sobre la forma de pintar del florentino. Sus estilos respondían a diferentes inquietudes artísticas. Por este motivo Leonardo abandona la ciudad de los Médicis y no volverá a coincidir con Alessandro hasta que ambos participen en la comisión para elegir la ubicación del David de Miguel Angel en 1504.
Filippino Lippi (hacia 1457-1504), hijo del maestro de Botticelli, el fraile Filippo Lippi (hacia 1406-1469), también participó en esa comisión. Filippino fue discípulo de Sandro. Su padre se lo encomendó al florentino poco antes de su muerte. Este hijo fue fruto de los amoríos del apuesto fraile con la monja Lucrecia Butti. Filippino es uno de los artistas que junto con Botticelli decoran la villa de Lorenzo el Magnífico en Volterra.
Dos grandes artistas del momento participan también en la decoración de la casa del Magnífico: Perugino (hacia 1450-1523) y Ghirlandaio (1449-1494). Ambos son llamados para ejecutar los proyectos más importantes del momento junto con Botticelli: la decoración de la Capilla Sixtina, -donde Perugino pintó la Entrega de las llaves de San Pedro-, la selección de los proyectos para la fachada de la Catedral florentina y la comisión -donde no participa Ghirlandaio- para ubicar el David.
Dos últimos pintores a destacar relacionados con Botticelli son Rosselli (1439-1507) y Signorelli (1450-1523), que también trabajaron en la famosa Capilla del Vaticano.
Miguel Angel (1475-1564) es el encargado de poner punto final a la decoración de esta estancia casi treinta años después. Buonarroti pintará el techo de la Sixtina con sus polémicos desnudos. Parece que este genio universal conoció a Botticelli como lo prueba la carta que le envía desde Roma en 1496. En ella le pide a Sandro que se la entregue a Pierfrancesco, el último Médicis en Florencia. Además Buonarroti se mueve también en el círculo mediceo para más tarde sentirse conmovido, al igual que Botticelli, por Savonarola. Se puede deducir que por su forma de pensar existe cierta afinidad entre ambos caracteres.
Otro artista que trabajó en el Vaticano fue el pintor de las madonnas por excelencia Rafael Sanzio (1483-1520). Este genio del arte decoró varias estancias de esta institución religiosa con los cuadros Escuela de Atenas y Disputa del Santísimo Sacramento.
Otros artistas italianos dignos de mención en la evolución pictórica del siglo XV al XVI, es decir, del Gótico al Renacimiento son Fray Angélico (1400-1455), pintor de anunciaciones, su discípulo Piero della Francesca (muere en 1492), autor del Sueño de Constantino, Paolo Ucello (1397-1475), Mantegna (1431-1506), autor de Muerte de la Virgen y Cristo Muerto y el renacentista Tiziano (hacia 1488-1576), pintor predilecto de Carlos V y autor de Baco y Venus.
Los pintores manieristas contemporáneos a Botticelli son los italianos Correggio (1493-1534), Pontormo (1494-1557), su discípulo Bronzino (1503-1572) y Parmigianino (1503-1540), que es el pintor de La Madonna del cuello largo.

Giuliano de Medicis
Retrato de joven
Hombre con medalla de Cosme

España es uno de los pocos países que continúa la tradición renacentista iniciada en Italia. Su mayor representante durante la vida de Botticelli es Pedro Berruguete (muere en 1504), autor del Santo Domingo. Otro artista destacable es Alejo Fernández (1475-1546), quien mezcla el estilo clásico con el flamenco. Otros pintores anteriores de tendencia gótica son Jaime Huguet (1415-1495) y Bartolomé Bermejo (1440-1498), autor de otro Santo Domingo de gran belleza.
El Manierismo llega a España de la mano del extremeño Luis de Morales (1509-1586), que, incluso, avanza características del Barroco. Es el autor del Cristo entre dos sayones, Ecce Homo y la Virgen de la piedad con figuras alargadas y fervorosas.
En el resto de Europa pocos artistas se apuntan a la corriente Renacentista. El de mayor renombre es el alemán Alberto Durero (1471-1528), autor de Adán y Eva. En los Países Bajos destacan Metsys (1465-1530) y Gossaert, más conocido como Mabuse, (1480-1533).
Los Países Bajos son precisamente la nación europea que más se desmarca del arte renacentista para producir grandes genios y obras dentro del movimiento flamenco. Esta escuela, que se caracteriza por la minuciosidad, el naturalismo y el gusto por el paisaje, tiene representantes tan importantes en el mundo del arte como Weyden (1400-1464), el pintor del dolor y autor del Descendimiento, su antónimo Menling (1433-1494), pintor de la serenidad, Gerard David (1460-1523), el paisajista Patinir (1480-1524) y El Bosco (hacia 1450-1516), pintor de increíble fantasía, famoso por su seres monstruosos como los representados en el Jardín de las Delicias.

Historia de Lucrecia

 

Historia de Virginia

Uno de los más brillantes arquitectos del Renacimiento muere a los pocos años del nacimiento de Botticelli, Brunelleschi (1377-1446). Este genio del arte, pintor y escultor, es famoso sobre todo por sus proyectos arquitéctonicos y los edificios creados para la ciudad de Florencia, centro artístico del quattrocento.
La cúpula de la Catedral de esta ciudad, llamada Santa María dei Fiori, fue diseñada por Brunelleschi. Su bóveda de 42 metros de base es uno de los símbolos de Florencia y la primera de una serie de cúpulas europeas. El artista dedicó a esta audaz construcción los 25 últimos años de su vida. Brunelleschi levantó para esta ciudad otros edificios emblemáticos como la iglesia de San Lorenzo, la del Santo Espíritu, la Capilla Pazzi y el Palacio Pitti, construido con sillares almohadillados.
Otro genio del arte es Bramante (1444-1514). Este artista que trabaja en Roma es tan significativo a la arquitectura del siglo XVI como Brunelleschi que trabaja en Florencia al XV. Bramante es el autor de un pequeño templo circular llamado San Pietro in Montorio, en Roma, encargado por los Reyes Católicos.
El proyecto más significativo de este arquitecto fue la Basílica del Vaticano. Julio II colocó la primera piedra de esta obra en abril de 1506. Sin embargo, la muerte impidió al arquitecto terminar su trabajo que en 1546 pasó a manos de Miguel Angel, quien con 70 años coronó el edificio con una de las cúpulas más famosas del mundo del Arte y realizó la ordenación de la Plaza del Capitolio. Miguel Angel, también de origen florentino, construyó en su ciudad natal varias obras como la escalera laurentina.
Otros arquitectos de gran prestigio son los miembros de la familia San Gallo. El progenitor y fundador de la saga es Giuliano de San Gallo (1443-1516). Este artista, autor de la Sacristía del Santo Espíritu, realizó para el cuadro de Botticelli, Virgen con el niño entre los dos santos Juanes, el marco de un retablo para el altar de la capilla Bardi en la iglesia construida por Brunelleschi del Santo Espíritu. Su sobrino, Antonio el joven (1484-1546), discípulo de Bramante, es el creador del palacio cinquecenttista como el de los Farnesio en Roma.
Otro artista famoso por la construcción del Palacio donde residían los Médicis habitualmente en Florencia es Michelozzo (1396-1472). El Palacio Rucellai fue diseñado por el también tratadista León Bautista Alberti (hacia 1404-1472). Por último mencionar al arquitecto Bernardo Rosellino (1409-1464).
En España, el paso del Gótico al Plateresco y al Renacimiento corre a cargo de la Escuela de Burgos, donde destacan Juan (muerto en 1481) y Simón (muerto en 1511) de Colonia, y de la Escuela de Toledo, con Juan Guas (1430-1496) y Enrique Egas a la cabeza.
El movimiento Plateresco tiene entre sus filas arquitectos que simultáneamente están construyendo edificios renacentistas como Diego de Siloé (1495-1563), hijo del escultor de igual apellido, que se encarga de la construcción de la Catedral y de la iglesia de San Jerónimo en Granada, y Alonso de Covarrubias (1488-1570), que es el autor de la fachada del Alcázar de Toledo y de la escalera del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.
Puramente renacentista son los arquitectos Andrés de Vandelvira (1509-1575), seguidor de Siloé, y Pedro Machuca (muerto en 1550), autor del futuro Palacio de Carlos V.

La Epifanía
San Jeronimo penitente

La escultura enseguida se apunta a las tendencias clásicas. Uno de los más grandes escultores de todos los tiempos es contemporáneo de Botticelli: Miguel Angel Buonarroti (1475-1564). Este toscano ha legado a la ciudad que le vivió crecer algunas de sus esculturas más importantes como el David y el sepulcro de los Médicis.
Otro David famoso en la historia de la escultura es el que esculpió Donatello (1378-1466). Aunque éste no se caracteriza precisamente por su virilidad sino por su grácil postura. Donatello es para el siglo XV en escultura tan importante como Miguel Angel para el XVI. Donatello es también el autor de la figura del Condottiero Gattamelata en Padua.
Otro famoso condottiero o guerrero es el Colleoni, del también pintor, Verrocchio (1435-1488). Esta estatua es uno de los emblemas más significativos de la ciudad de Venecia.
El escultor Ghiberti (1378-1455), maestro de Donatello, es el autor de las dos puertas del Baptisterio de la Catedral de Florencia. La ejecución de esta obra en bronce le supuso a Ghiberti 24 años de su vida.
Otros relieves de gran prestigio son también los que corrieron a cargo de Jacopo de la Quercia en la portada de San Petronio en Bolonia, y de Lucca de la Robbia en la tribuna de la Catedral florentina. Este último también participó como miembro de la comisión para colocar la estatua de David.
El rasgo definitorio del movimiento manierista en escultura es
la figura contorsionada en ascensión helicoidal. En este estilo destaca entre los artistas contemporáneos a Botticelli, Benvenutto Cellini (1500-1571) con Perseo.
En España, trabajan algunos italianos como Fancelli (1469-1519), autor del Sepulcro de los Reyes Católicos en Granada, León Leoni (1509-1590), escultor de la estatua de Carlos V, y Pietro Torrigiano (1472-1528), autor del magnífico San Jerónimo penitente.
Dos de los más importantes escultores renacentistas trabajan en Valladolid. Uno de ellos es Alonso Berruguete (hacia 1488-1561), autor del retablo de San Benito. El otro es el francés Juan de Juni (1507-1577), autor del Grupo del Santo Entierro que anuncia el Manierismo.
Otros españoles con solera son Bartolomé Ordóñez (muere en 1520), escultor del Sepulcro de Juana la Loca y Felipe el Hermoso en Granada y Gil de Siloé, escultor de gran imaginación y de exigente realismo burgués, que es el autor del Retablo y del sepulcro de Don alfonso en la Cartuja de Miraflores en Burgos. También destacan Vasco de la Zarza (muerto en 1524) y Damián Forment (1492-1540).

LA IMPRENTA DE GUTENBERG

La cultura recibió un importante empujón con el descubrimiento de la imprenta a principios del siglo XV. Su inventor es el alemán Gutenberg (hacia 1400-hacia 1468). Este invento, fundamental en la cultura universal, se comenzó a implantar en Europa a la largo del XV y el XVI.
La imprenta supone un avance importantísimo para la sociedad de la época, pues es una forma de difundir los nuevos adelantos de la ciencia. Sin embargo el progreso científico todavía sufre el cortapisas de la religión y de la superstición. Por este motivo, la Iglesia rechaza algunas tesis científicas como las aportadas por el polaco Nicolás Copérnico (1470-1543), quien aseguraba que el Sol era el centro del Sistema y que la Tierra se movía sobre sí misma y alrededor del astro rey.
La literatura del XV y del XVI vive un gran esplendor en estos siglos en toda Europa. En Italia destaca Nicolás Maquiavelo (1469-1527), que durante los últimos años de la vida de Botticelli en Florencia ocupa el cargo de secretario de la máxima autoridad de ese pequeño Estado. Sin embargo, cae en desgracia y termina dedicando su tiempo a escribir obras como El Príncipe, donde justifica cualquier medio para defender los intereses del gobernante.
Otro personaje destacable es el humanista y escritor inglés Tomás Moro (1478-1535), quien refleja parte de su pensamiento en su obra más famosa titulada Utopía. Entre los humanistas españoles, figuran Antonio de Nebrija (1444-1522), conocido como el príncipe de los humanistas españoles, autor de la primera gramática castellana y el valenciano Juan Luis Vives (1492-1540), amigo de Erasmo de Rotterdam (1467-1536), y autor De disciplinis. La poesía más bella llega de la mano de Poliziano (1454-1494), poeta mediceo, que inspiró algunos de los cuadros de Botticelli. Otra figura importante de la lírica, está vez, española es Garcilaso de la Vega (hacia 1503-1536).

San Agustin en su gabinete
San Juan en la isla Patmos

 

 

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