Su obra

El Milán donde se forma Caravaggio es una ciudad todavía fuertemente influenciada por el cardenal arzobispo Carlos Borromeo y su programa de reforma de la sociedad según las directrices ascéticas del Concilio de Trento, un concilio ecuménico que se celebró en la ciudad de Trento durante tres etapas: 1545-1549, 1551-1552, 1562-1563. Trento marca una reordenación dogmática y disciplinaria, que influirá decisivamente en la posterior evolución del catolicismo: junto a las Sagradas Escrituras, se afirma como fuente de la fe, la Tradición; que la presencia de Cristo en la Eucaristía es real. La Iglesia se reserva el criterio de autoridad sobre la Biblia, y se establece la creación de Seminarios como centros de formación sacerdotal. En la última sesión, fechada el 4 de diciembre de 1563, se reconoce la superioridad del Papa sobre la Asamblea Conciliar.
Es normal en la época el descenso de la demografía a consecuencia de fuertes holas de enfermedad. Concretamente en 1576 la capital del ducado sufre una epidemia de peste seguida de una crisis económica sin precedentes.
Por aquella época reina en España Felipe II, ejemplo perfecto del monarca absoluto, cuyo ideario político se concreta en la unidad católica y la hegemonía de la Corona española. En 1571, la escuadra de la Liga Santa (el Papado, España y Venecia) vence a los turcos en la batalla de Lepanto, en la que Cervantes tomaría parte.

La Roma a la que llega Caravaggio acaba de salir de un pontificado extremadamente enérgico, el de Sixto V. En poco más de un año este Papa ha exterminado las bandas de ladrones que infestaban la campiña romana y también ha reorganizado las finanzas pontificias, creando 35 nuevos tipos de impuestos y recurriendo más de 11 veces a la familia Monti, en una especie de préstamo de Estado. Reorganiza igualmente la estructura estatal fundando, por la bula "Immensa Aeterni Dei", quince congregaciones que se ocupan de los temas administrativos.
Mientras, en España crece una burocracia compleja y centralizada (creación de nuevos Consejos, Secretarías, etc...) y el proceso de aislamiento cultural del país se refuerza con el decreto que prohibe a los españoles estudiar en las Universidades extranjeras (excepto Bolonia). Mientras, la crisis económica continua tras las bancas rotas declaradas por el rey en 1556, 1575 y 1579. El Imperio Español -aunque aún no lo saben ni sus mismos gobernantes- da ya pruebas de su entrada en una destructiva recta final que durará largos años.
A finales de siglo fracasa la tentativa de las potencias católicas y principalmente del Imperio Español de vencer a los protestantes. En 1588, una escuadra española de invasión, la llamada Armada Invencible, es destruida frente a las costas inglesas. Este hecho, además de constituir una importante quiebra para el poderío español abre las rutas ultramarinas a Inglaterra y Holanda. En 1598 muere Felipe II, en cuyos estados "no se ponía el sol". Con él se cierra un capítulo de la historia de España: el sueño imperial.
De hecho, Felipe III iniciará su reinado en 1598 firmando la paz con Francia. El nuevo soberano hereda una hacienda en quiebra, un país empobrecido -aunque con inmensos dominios territoriales- y en continuos conflictos con Inglaterra y los Países Bajos. En Calabria es descubierta una conjura antiespañola capitaneada por Tomás Campanella, que será encarcelado en Nápoles.


En Roma, el siglo empieza con una hoguera: acusado de herejía, Giordano Bruno es quemado vivo en la Piazza di Campo dei Fiori. En el mismo año se lleva a cabo en Roma, en el Oratorio Filippini, la Representación del alma y el Cuerpo de Emilio d'Cavalieri.

En Inglaterra muere sin hijos la reina Isabel I, y con ella se extingue la dinastía Tudor. Su sucesor es Jacobo I Estuardo, que unifica los reinos de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Durante su reinado se produce un gran distanciamiento entre el monarca y el pueblo que conducirá, a mediados de siglo, a la decapitación del monarca.
En Holanda se forma la Compañía Holandesa para las Indias Orientales. En el año 1604 España e Inglaterra firman el Tratado de Londres donde esta última gana concesiones comerciales.
En Roma, el cardenal Roberto Belarmino publica El Piccolo Catechismo, en el mismo período que se funda L'Academia dei Lincei.
La corte española, trasladada a Valladolid en los comienzos del reinado de Felipe III, vuelve de nuevo a Madrid en 1606. Tras el agitado reinado de Felipe II, la monarquía española busca la paz a través de los tratados que firma con diferentes países: en 1598 con Francia; 1604 con Inglaterra; 1609 con Holanda. Casi todos ellos implican alguna concesión por parte del todavía poderoso Imperio Español, como el que firma con Jacobo I, que abre a Inglaterra las puertas del comercio marítimo.

Sacrificio de Isaac

De acuerdo al tratado de Cateau-Cambrésis (1559), Nápoles es, en esta época, un virreino dependiente de España; hasta entonces había sido un territorio español independiente. Su capital, Nápoles, es en estos momentos una de las ciudades más populosas de toda España: tiene alrededor de 270 mil habitantes, mientras que Roma, por ejemplo, sólo tiene en el mismo período unos 100 mil. En España, sin embargo, se registra un notable descenso demográfico durante la primera mitad del siglo XVII.
Entre 1603 y 1610 es virrey de Nápoles Juan Alfonso Pimentel de Herrera, conde de Benavente. Mientras, en Roma, Camilo Borghese, nieto de Scipione Borghese, es elegido Papa con el nombre de Pablo V. Ha empezado también la era de los validos.
El año en que Caravaggio llega a Nápoles la ciudad sufre la carestía más calamitosa de los últimos cuarenta años. Las finanzas españolas atraviesan un mal momento, aunque este estado de la tesorería es un mal endémico del país. La deuda pública asciende en 1607 a ocho millones de ducados, a pesar de los numerosos impuestos y tasas que recaen sobre la población. Entre estos impuestos destacan, por ser los más elevados, los que gravan la fruta y la sal. La situación económica es tan desgraciada que incluso el pan está racionado.
Los motivos que llevaron al país a la ruina son diversos. Entre otros muchos, cabe destacar la no sujeción del clero a impuestos, a pesar de poseer una tercera parte del suelo, y la presencia de una nobleza ociosa, que aumentaba rápidamente debido a la venta de títulos por parte del virrey. La situación de miseria en que viven las clases populares, oprimidas por los impuestos, fomentó su odio contra los nobles y contra el "mal gobierno".
En abril del año 1647, estalla un nuevo levantamiento antiespañol conocido con el nombre de "Revuelta de Massaniello", que también será sofocado.

San Jeronimo

Su situación de encrucijada en el Mediterráneo hace que la isla de Malta haya sido codiciada por las potencias a lo largo de toda la historia. Ha pasado de ser asentamiento fenicio a estar bajo influencia griega, y ha sufrido la ocupación cartaginesa, la romana y la islámica... Por último, en el año 1090 la isla pasó a manos del normando Roger de Sicilia, aunque los musulmanes no fueron expulsados hasta el reinado de Federico II, entre 1240 y 1250. Esto mantuvo a Malta ligada a Sicilia, por lo que pasó a ser territorio catalanoaragonés en 1282.
En 1530, Carlos V cedió la isla a los caballeros hospitalarios de San Juan, que pasan a llamarse <<caballeros de Malta>>. Estos habían sido expulsados de Jerusalén (1187), Chipre (1291) y, por último, de Rodas (1308). Los Caballeros de la Orden tienen como principal misión luchar contra los turcos que ocupan las aguas del Mediterráneo.
Instalados en la isla, los Caballeros, sufren un primer ataque de la flota turca en 1550; derrotados y obligados a retirarse al mar, los "infieles" aparecen de nuevo el 18 de mayo de 1565 con 138 galeras y 38 mil hombres frente a los 8 mil de la Orden, de los cuales tan sólo 592 son caballeros. Después de 113 días de combate ininterrumpido, el 7 de septiembre los turcos levantan el asedio al aparecer la flota cristiana. Años más tarde, en 1571, la Orden participó en la Batalla de Lepanto y en la Guerra de Candía y del Peloponeso, hasta alcanzar a mediados del siglo XVII su máximo poder, al que siguió una decadencia definitiva.

Retrato de Maffeo Barberini
Santa Catalina de Alejandría

 

El aumento de los precios, entre finales del siglo XVI y principios del XVII, desastroso para los mercaderes y banqueros sicilianos, favorece, sin embargo, a los terratenientes, que ven aumentar desmesuradamente sus rentas. El cultivo del trigo se intensifica, no sólo en los terrenos ya labrados, sino también en aquellos que habían estado abandonados durante siglos. En esta época, se pone en práctica una nueva forma de arrendamiento de las tierras, la "massería", que consiste en la asignación de una parcela previo pago de un tributo en dinero o en especias. Aunque la "massería" favorece el aumento de la producción enriquece únicamente a los recaudadores o "masari", mientras que los agricultores permanecen en la pobreza. Los barones, convertidos en mercaderes de trigo, adquieren cada vez mayor peso político de manera que llegan a convertir sus latifundios en verdaderos estados.
La situación en España es parecida, la nobleza y el clero disponen de la tierra inmovilizada mediante instituciones jurídicas como: los mayorazgos, patrimonio vinculado a perpetuidad a una familia; o las manos muertas, propiedades inalienables de la Iglesia. Son los dos estamentos poderosos, mientras que los burgueses y el público carecen de derechos políticos y viven prácticamente en la miseria.
En España, un Edicto de Felipe III expulsa del país a los "moriscos", la marcha de los cerca de 300 mil moriscos españoles, aunque permitió lograr la unidad religiosa, fue, desde el punto de vista económico, un negocio ruinosos. Valencia, Murcia, Andalucía, parte de Castilla y Extremadura vieron derrumbarse su agricultura y artesanía con su desaparición.En 1609 se firma la Tregua de los Doce Años en los Países Bajos, que acaba con las luchas que provoca Felipe II en 1589 al adjudicar en su testamento las provincias del Norte de la Infanta Isabel Clara Eugenia. En ese mismo año, la oposición de los estados bohemios, al frente de la cual se encuentra el conde Von Thurn, obliga a Rodolfo II a conceder plena libertad religiosa mediante la Carta de Majestad. También en 1609, Maximiliano I de Baviera funda la Liga Católica, apoyada por España y que viene a ser una respuesta a la creación en 1608 de la Unión Protestante entre Francia, Inglaterra y los Países Bajos.
En 1610, es asesinado por un fanático Enrique IV. Su muerte será el prólogo de la Guerra de los Treinta Años, a cuyo término comenzará la Era del Estado secularizado y surgirán nuevas potencias: Francia, Suecia, Países Bajos y Prusia.
Por tanto, podemos decir que este período está marcado por la continuidad de los conflictos tanto religiosos, como territoriales y la vigencia de la monarquía absolutista como modelo de gobierno.
El modelo de Estado absolutista está fundamentado en teorías como la de Tomas Hobbes (1588-1679), entre otras. Este crea, sobre la doctrina del contrato social, el derecho del Estado a ejercer la soberanía absoluta. Propone que en estado natural en la sociedad impera una egoísta "guerra de todos contra todos", por lo que los hombres, para subsistir, se ven obligados a convenir un contrato por el que transfieren sus derechos naturales al Estado: De esa forma, la soberanía estatal sobre los súbditos es absoluta; Hobbes termina la argumentación defendiendo que el Estado está representado de la forma más perfecta por una persona: el rey.
John Locke (1632-1704) matizará su teoría sobre el Estado. El filósofo empirista inglés, se va a interesar por los problemas sociales, políticos, económicos y religiosos desde una perspectiva liberal. En el Segundo Tratado sobre el gobierno civil se enfrentará a la teoría de Hobbes. Frente a éste, para quien el hombre en estado de naturaleza carece de una ley natural que posibilite una convivencia social pacífica, Locke considera que esa ley natural inherente al ser humano es la responsable de la unión libre de los hombres en sociedad mediante un contrato social. Así surge el Estado, cuya misión es defender el bien común, establecer y hacer guardar las leyes y garantizar la libertad y los derechos naturales de los individuos.

 

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