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El estilo de Leonardo
Leonardo, hijo natural del notario Piero Da Vinci, se educó en casa de su abuelo paterno, en su pueblo natal. En 1462 el padre de Leonardo fija residencia en Florencia, calle de los Gondi y en 1469 entra en el taller de Verrocchio, amigo personal de ser Piero da Vinci.
Era esa la época de los talleres, lugar donde se aprendía a pintar o, dicho de otro modo, lugar que servía como vehículo de transmisión de las convenciones visuales al uso.
Verrocchio acogió al futuro "genio" entusiasmado al ver unos dibujos que el padre le mostró. Si su ilegitimidad no parece haber sido un hecho decisivo en la trayectoria existencia de Leonardo, la pertenencia a una familia poderosa acabaría por ser definitiva en la formación del artista. En 1467 el joven Leonardo acompañó a su padre a Florencia y, en 1469, entró en el taller de Andrea Verrocchio, en el que permanecería casi diez años.
Nacido con la más feliz predisposición para contemplar la naturaleza, y deseoso de imitarla en sus operaciones, aprovechaba los elementos que le permitían representar sus cualidades interiores y ocultas por medio de los perfiles exteriores. Los años en el taller del maestro debieron ser especialmente felices para Leonardo. Florencia en 1470 estaba en el esplendor de su apogeo. Cuando Leonardo estaba de aprendiz con Verrocchio, vivían en Florencia, Michelozzo, Paolo Uccello, Luca della Robia y Benozzo Gozzol.
Desde el punto de vista artístico, Leonardo llega en uno de esos afortunados momentos en que está todo por hacer. La visión del mundo está deteriorada y es necesario interpretarlo todo a la luz de un nuevo paradigma. El modelo roto es el racionalismo escolástico medieval con su énfasis dogmático en la palabra revelada por Dios. Ese paradigma es la mentalidad del Renacimiento, que Leonardo resume en su persona: una mezcla nueva de facultades humanas.
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