|
Cristian Mac Entyre

Cristian Mac Entyre, pese a su juventud, es ya un artista maduro. No sería posible ignorar que en parte esta temprana madurez acusa la influencia de su padre, uno de los mayores artistas de nuestra época

Liechtenstango

Melancolía

Estudio sobre S.R.V

El baile II
Critica:
En su momento aconsejé a la cancillería realizar una muestra de dos maestros de la pintura argentina que habían tomado como temática el tango, a saber: Aldo Severi y Carlos Liberti. De hacerlo hoy tendría que añadir el nombre de un tercero: el del joven Cristian Mac Entyre, hijo del reconocido creador Eduardo Mac Entyre.
Grande fue mi grata sorpresa cuando al visitar el taller de Eduardo me encontré con una serie de parejas que enlazadas bailaban en típicas posturas de nuestra música ciudadana, plasmadas con rara madurez. Cuando le pregunte a Eduardo si se trataba de sus últimos hallazgos, me dijo:
No, son de mi hijo Cristian. Yo sabia que Cristian pintaba, pero jamás imaginé que había llegado a ese grado de excelencia.
Como acontece con la pintura de su padre, las obras de Cristian solo se pueden describir como de impecable factura. Se trata de telas grandes, donde las figuras están dibujadas con vigoroso trazo y pintadas con no menos elocuente pincelada.
Tomadas en su conjunto las encontré adscriptas a ese estilo tan espléndido como es el art decó , aparecido en parís en la exposición de artes decorativas de 1925. Pienso en figuras arquetípicas como Támara de Lempica , se trata de un retorno al pasado?
En buena hora, en tanto ese pasado este recreado con la sensibilidad y la inteligencia de un artista de nuestro tiempo.
Me enteré de que Cristian ya había vendido unos trabajos en Roma y de que una galería de esa ciudad se había interesado en organizarle una muestra. No me resultó nada extraño que ello hubiese ocurrido, considerando lo depurado de esta concepción estética. A los que dudan de la importancia de nuestro país les aconsejo volver la mirada hacia estas nuevas generaciones que ton tanta prestancia han tomado la antorcha de manos de sus mayores y la llevan bien alto para nuevos triunfos y orgullo del arte de los argentinos.
Rafael Squirru
|