Su obra

Las monarquías autoritarias que nacen y se desarrollan a lo largo del Renacimiento evolucionan en el siglo XVII hasta el absolutismo. Nace el Estado moderno, cuyos pilares son el centralismo, el ejército y los impuesto para financiar los gastos del Estado, a excepción de Suiza, Holanda, ciudades libres alemanas e italianas, donde, generalmente, existe un régimen republicano.
Hobbes (1588-1679) y Bousset (1627-1704) fueron los pensadores que desarrollaron toda la teoría del absolutismo. El primero asegura que para vivir en paz los hombres han de ceder sus derechos al estado, el cual se convierte en un estado absoluto. El segundo presentó al monarca como el "lugarteniente de Dios", según el manido argumento de que el rey lo es "por la gracia de Dios". En la oposición destaca Locke (1632-1704), que piensa que el Estado no debe ser absoluto, sino moderado para poder garantizar los derechos individuales.
La economía europea era medieval en las estructuras agrícolas y artesanas, pero aplicaba criterios capitalistas en el sector comercial como la creación de sociedades mercantiles, monopolios, el uso de las letras de cambio -como consecuencia de la escasez de moneda metálica-, créditos, el progreso de la banca y la ampliación de los mercados a lo largo del nuevo continente.
El sistema económico que se desarrolla es el mercantilismo, basado en la cantidad de metales preciosos acumulados en las arcas de un país. Esta postura estimula las importaciones, aunque el país receptor mediante una política intervencionista incrementa el precio del producto exterior en las aduanas mediante aranceles.
En líneas generales, el agotamiento de las minas del nuevo mundo, las guerras, los impuestos, y el lujo de la Corte, mientras el pueblo pasa hambre, son las causas de la crisis monetaria europea.

El propósito de los nuevos estados es conseguir la hegemonía en Europa. España pierde a mediados de siglo la preeminencia que ostentaba desde el descubrimiento de América y el país que toma el relevo es Francia.
EL FINAL DE LOS HAMSBURGO En España reinan, durante la vida de Rembrandt, los tres últimos Hamsburgos españoles, que se caracterizan por su débil personalidad, simbolizada en su prominente labio inferior, frente a sus antecesores Carlos I y Felipe II. El primero es Felipe III, cuyo reinado que abarca desde 1598 hasta 1621 fue dirigido por el duque de Lerma (1553-1625). El siguiente monarca es Felipe IV, cuyo primer ministro fue el conde-duque de Olivares (1587-1645). Este período que comprende hasta 1665 se caracteriza por las continuas guerras para mantener la supremacía en Europa. Portugal y Cataluña están en desacuerdo con esta política hostil, que supone importantes pérdidas para el Estado, y, por este motivo, se sublevan en 1640. Estos incidentes debilitan a España, que pierde su supremacía con la firma del Tratado de Westfalia de 1648 y con la Paz de los Pirineos en 1659. Durante los últimos cuatro años de vida de Rembrandt reina Carlos II hasta 1700.
LA DINASTIA DE LOS BORBONES En Francia, Enrique IV se convierte al catolicismo abandonando el calvinismo para poder acceder al trono francés y con él se inaugura en el poder la dinastía de los Borbones. A su muerte en 1610, le sustituye Luis XIII, cuyo primer ministro es el cardenal de Richelieu (1585-1642), quien logró mantenerle en el poder a pesar de todos sus enemigos, entre ellos su propia esposa. A pesar de su rango como cardenal antepuso los intereses del Estado, aliándose contra los protestantes con tal de derrotar a la Casa de Austria. En 1643, asciende Luis XIV, que al igual que su antecesor es menor de edad en el momento de acceder al trono. El gobierno de la nación está dirigido por el primer ministro Mazarino (1602-1661) hasta la fecha de su muerte, que es cuando comienza el reinado personal de Luis XIV hasta 1710.
TREINTA AÑOS DE GUERRA Fernando II de Hamsburgo es nombrado emperador de Alemania en 1619. Este católico pretende terminar con el protestantismo en sus tierras, con la consiguiente sublevación de las zonas afectadas como Bohemia. La escisión se solucionó con la intervención española a favor del emperador alemán. Es el inicio de la Guerra de los Treinta Años. Los levantamientos continúan por motivos religiosos y por el deseo de poder de los príncipes alemanes, cercenado por la figura del emperador. Finalmente, esta guerra termina con la Paz de Westfalia en 1648, que confirmó la supremacía de Francia, la impotencia de Alemania, arruinada y divida en 300 estados, y la derrota de España que perdió Holanda, después de 80 años de guerra.
EL INTERVALO EN LOS ESTUARDO Con el reinado de Jacobo I en 1603 se inicia la dinastía de los Estuardo, procedentes de Escocia, lo que implica la unión de ambos reinos. A este monarca le sucede Carlos I, que desea reinar a la manera europea, como soberano absoluto. El Parlamento se opone y comienza la guerra civil británica en 1642, que termina con la decapitación de Carlos I en 1649. Se inicia la dictadura de los Cromwell, de ideología protestante. Esta época se caracteriza por los enfrentamientos con los irlandeses católicos, con los holandeses por el predominio marítimo y con España para acabar con su hegemonía, mediante alianzas con Francia. En 1660, se restituye la dinastía de los Estuardo en la persona de Carlos II, quien encabeza una política de paz y tolerancia hasta su muerte en 1685.

Concierto
Bautismo del Enuco

Rembrandt vivió parte de su vida dentro del período conocido en los Países Bajos con el nombre de Guerra de los Ochenta Años, etapa que comprende desde 1568 hasta 1648. La fuerza del calvinismo fue importante para formar una unión religiosas contra los enemigos españoles. Este es un país donde los reformadores de la iglesia católica lograron un gran número de seguidores.
Además de la intolerancia religiosa, la política centralista española produjo el descontento de la nobleza norteña que apreciaba un menoscabo de sus privilegios. Este distanciamiento entre el soberano español y las autoridades locales fue la causa de la lucha por la independencia de los habitantes de estas tierras.
La situación se complica y los Países Bajos se separan, tomando diferentes rumbos. Las siete provincias septentrionales, que constituyen Holanda, formaron la Unión de Utrech en 1579 frente a las regiones del Sur de los Países Bajos, de inclinación religiosa más católica, que aceptaron la obediencia del monarca español.
Holanda se proclamó independiente y republicana. El primer gobernante en tiempo de Rembrandt es Mauricio, hijo de Guillermo de Orange, que aportó grandes éxitos a la contienda contra los españoles. El cargo que ostenta este gobernante desde 1585 es el de estatúder, puesto que evoluciona desde lugarteniente del rey a representante de los Estados y jefe del ejército. La casa de los Orange es la que establece este gobierno que dirige desde La Haya.
Tres años después del nacimiento de Rembrandt, y durante el gobierno de Mauricio, se firma en 1609 la Tregua de los Doce Años. Este período de paz favorece la recuperación económica del país, que abarca la etapa más fértil de la historia holandesa, y que se alargará más allá de la mitad de siglo. Una prueba de esta fertilidad es la creación en 1609 de la banca de Amsterdam, que es una de las más importantes de Europa y de la Bolsa de Amsterdam que se constituyó en 1611. Además entre 1605 y 1629, surgen en esta misma ciudad los primeros periódicos ilustrados del mundo como el Nieuwe Tijdinjen.
Este período, sin embargo, no fue tan pacífico, pues se produjeron enfrentamientos dogmáticos entre los calvinistas. La salvación del hombre era posible mediante las buenas acciones y la fe según los seguidores del predicador Johannes Uytenbogaert. Mauricio, opuesto a este movimiento, intentó erradicarlo, y logró que, en 1618, los antidogmáticos fueran excluidos de la Iglesia calvinista.

Federico Enrique hermanastro de Mauricio, sustituyó a su familiar en las tareas de gobierno en 1625. Este gobernante, hombre de buen gusto para quien pintó Rembrandt varias obras y de ideas más tolerantes, permitió a partir de 1630 la convivencia de ambos dogmas calvinistas, solucionando así el problema planteado por su antecesor.
La guerra con España continúa con fracasos y algunas victorias como queda recogido por el pincel de Velázquez en el lienzo de La rendición de Breda, también conocido como Las lanzas. El cuadro refleja el momento en que Justino de Nassau, jefe de los holandeses rebeldes, entrega en 1626 las llaves de la ciudad a Ambrosio de Spinola, comandante de las tropas españolas.
La guerra no impide que, en 1631, Rembrandt se establezca en Amsterdam hasta el día de su muerte acaecida el 4 de octubre de 1669. Amsterdam era, por aquel entonces, un importante puerto internacional y una ciudad tolerante, donde convivían en armonía diferentes religiones: calvinistas, -tanto ortodoxos como antidogmáticos-, baptistas -también llamados mennonitas, separados de los anabaptistas-, judíos y católicos.
La población, con las nuevas riadas de protestantes, aumenta. La ciudad alcanza en 1621 la cifra de 100.000 habitantes y en 1650 supera los 150.000. Este crecimiento supuso la creación de tres nuevos canales semicirculares alrededor de la ciudad vieja a partir de 1612. Las características casas de ladrillos rojos y la terminación de fachadas triangular con sus llamativos techos parece que se diseñan en esa época.
En la década de 1630, se construye la iglesia de Westerkerk, donde están enterrados los restos de Rembrandt y sus seres más queridos, la iglesia luterana, el teatro y el Atheneum Illustre, que más tarde pasó a ser centro universitario. Leyden es, desde 1575, la más antigua universidad de Holanda y a sus aulas acudió, durante pocos meses, Rembrandt. En 1614, Groningen también asume el grado de ciudad universitaria. Sin duda, los años de felicidad del pintor coincidieron con esta época de esplendor de la ciudad.

Las ciudades más burguesas de los Países Bajos como Amsterdam y Leyden, entre otras cinco más, controlaban mediante un mercado libre la mitad del comercio mundial de madera, grano, sal, vino y quesos. Sin duda, el mar forma parte de sus vidas, del que se alimentan y también contra el que tienen que luchar con diques para proteger la tierra firme.
El comercio ultramarino y la conquista de colonias son su principal fuente de riqueza desde la creación de la Compañía de las Indias Orientales en 1602 y, más tarde, de las Occidentales en 1621. El comercio de los mares del norte y el Atlántico crece en detrimento del comercio y la riqueza del Mediterráneo, donde la piratería turca seguía causando estragos.
También influyó en este desplazamiento comercial, la ideología religiosa. Las minorías perseguidas como judíos y protestantes buscaron refugio en Amsterdam, Inglaterra, Alemania y Prusia, que inicia en esta época su andadura para convertirse en futura potencia. Además, la religión católica rechazaba en cierta medida la usura, mientras que los países protestantes la apoyaban. El dinero se invertía en negocios y no se derrochaba en lujos innecesarios, pues el éxito era señal de protección divina. Las vestimentas sencillas y oscuras de los protestantes y calvinistas demuestran el rechazo de estas religiones al lujo.
Estas creencias modelan una sociedad donde las clases sociales no tienen el marcado carácter estamental del resto de Europa, porque la riqueza, invertida en continuos negocios, es fluctuante. No obstante, la conciencia de clase aristocrática se reforzará en estas tierras a finales de siglo.

El siguiente miembro de la casa de los Orange es Guillermo II, que gobierna sólo tres años desde 1647 hasta 1650. En este breve período se firma en 1648 el Tratado de Westfalia, que representa para los Países Bajos su ansiada independencia de la corona española.
El período de prosperidad decae a partir de la guerra mantenida con Inglaterra en 1653. El descalabro de la flota holandesa provoca pérdidas en el comercio marítimo. Además la situación empeora con una epidemia de peste que asoló la ciudad.
Es en esta época cuando Rembrandt se ve obligado a vender sus posesiones, compradas en la primera mitad del siglo cuando Holanda era una nación boyante. La venta de sus propiedades durante la crisis no favorece la situación del pintor.
También en 1653 el burgués Jan de Witt (1625-1672) es nombrado Gran Pensionario de Holanda e inicia una política destinada a favorecer los interés comerciales y opuesta al absolutismo de la Casa de Orange, cuyo cargo de estatúder abole. Este nombramiento demuestra el poder de la burguesía en estos países. Witt recupera la economía holandesa y logra la paz con Inglaterra, que para mantenerla, a la vuelta de los Estuardo, cede a los británicos el territorio de Nueva Amsterdam.
Una vez solucionadas las tensiones con Inglaterra, los problemas provienen del deseo de poder de Francia. Un año antes de la muerte de Rembrandt, se forma con éxito una liga anglo-sueco-holandesa para defenderse de los ataques de Luis XIV que deseaba apoderarse de Bélgica, pero la suerte no se repite en 1672, fecha en la que Francia invade Holanda. Witt dimite y es asesinado pocos días después. La Casa de Orange vuelve al poder.

 

 

 

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