Su obra

La Revolución Francesa de 1789 había puesto en crisis a toda la sociedad del Antiguo Régimen. Y las consecuencias de la misma no sólo se notarán en Francia, sino que, como una epidemia, los ideales de 'libertad, igualdad y fraternidad' encontrarán amplio eco en todos los países de la vieja Europa. Constituciones democráticas y regímenes republicanos son dos aspectos que señalan, a lo largo del siglo XIX, la aparición de una nueva clase hegemónica: la burguesía. Este nuevo grupo social tomará el poder político mediante el control de los parlamentos, de la prensa y de los principales resortes de los estados, basando su hegemonía, fundamentalmente, en el control de los medios de producción y en su posición privilegiada en todas las ramas del comercio, la industria y las finanzas. Además será ella la que protagonice la gran Revolución Industrial, en la que la producción artesanal se va sustituyendo por máquinas complicadas. Esto marcará el inicio de una nueva era histórica, en la que el obrero perderá toda posibilidad de controlar los medios de producción y en la que la población trabajadora se centrará en grandes suburbios insalubres, permitiendo así el surgimiento de una conciencia de clase, la organización de los primeros sindicatos y el progreso de las ideas socialistas y anarquistas.

La monarquía burguesa se inicia en Francia con una revolución incruenta. El 30 de julio de 1830 un Gobierno provisional concede a Luis Felipe de Orleans los honores de regente, y el 9 de agosto es elegido rey de los franceses. Gobierna primero con ministros liberales y, tras el nombramiento de Casimir Périer (13 de marzo de 1831), da un giro conservador a su política.
La política del rey es pacífica y trata de evitar los enfrentamientos entre las grandes potencias. La conquista de Argelia establece las bases que más tarde permitirán a Francia convertirse en potencia hegemónica en el norte de Africa.
En 1847 cobran nuevos ímpetus los movimientos revolucionarios, sin que ello sea percibido y mucho menos comprendido por el rey. Las masas exigen mayores derechos políticos y mayor participación en el Gobierno. Con la mecanización de la industria aumenta el número de asalariados. Sus necesidades materiales son proclamadas por Luis Blanc en su escrito La organización del trabajo, en el que entre otras cosas proclama el derecho al trabajo, reglamentación de los salarios y de la jornada laboral y el seguro de paro. Durante la primavera de 1848 se desarrolla, en pocos días, una revolución sangrienta después de la cual el rey abdica y los republicanos revolucionarios se hacen con el poder proclamando la República (1848-1852).
El 4 de marzo de 1848 se anuncia el derecho al sufragio universal, y las elecciones para la Asamblea Nacional (23 de abril) dan como resultado una gran mayoría republicana. Pero bajo la presión de una situación financiera agobiante, la Asamblea decide cerrar los Talleres Nacionales y retirar los subsidios a los trabajadores, provocando el levantamiento de estos contra el Gobierno, apoyados por los bonapartistas y los legitimistas. El 28 de junio, la Asamblea Nacional nombra al vencedor, el general Cavaignac, presidente del Consejo de Ministros. El 4 de noviembre la Asamblea otorga una nueva Constitución: una sola Cámara, sufragio universal directo. El pueblo elegirá al presidente por un periodo no renovable de 4 años.

Naturaleza muerta con flores
Victor Chocquet

El príncipe Luis Napoleón obtiene, el 10 de diciembre la mayoría en los votos de la elección presidencial. El 20 de diciembre presta juramento frente a la Asamblea. En mayo de 1849 se disuelve la Asamblea Legislativa en la cual tienen mayoría los elementos monárquicos y clericales. Después de la reforma del Gobierno (31 de octubre de 1849) se inicia el gobierno personal de Luis Napoleón.
Los socialistas ganan más adeptos en cada elección, y una nueva ley de reforma electoral mantiene el sufragio universal, pero bajo la condición de que se pague una determinada cantidad de impuestos y se permanezca tres años en el país. Con ello, el número de electores queda reducido de 9 a 6 millones.
En los meses que siguen crece la influencia de Luis Napoleón. Se preocupa por el bien del pueblo en sus múltiples viajes a través del país y se muestra como el defensor de sus derechos. Otorga los cargos civiles de importancia a hombres adictos a su persona; Francia está ahora dispuesta al golpe de Estado de Napoleón, que prepara brillantemente. Después de que el Parlamento rechace su petición de modificar la Constitución de modo que pueda ser reelegido, generales adictos a él toman los cuarteles de París. El 2 de diciembre de 1852 Luis Napoleón es proclamado emperador de los franceses. Su gobierno autoritario es apoyado por el Ejército y la Iglesia, y trata de vencer la oposición de los trabajadores mediante un amplio programa de realizaciones sociales y caritativas. Los acuerdos comerciales con otros Estados y la reducción y, en algunos casos, la anulación de los derechos de aduana, fomentan el comercio internacional. Al aumentar la venta de los artículos manufacturados franceses se engrandecen las empresas industriales.
Después de la guerra de Crimea (1854-1856) es Francia, y no Rusia, la mayor potencia militar de Europa. Juntamente con Inglaterra y España interviene en México (1861-1867), y después de la retirada de las tropas inglesas y españolas, Francia sigue sola la lucha.
Hacia 1859 el régimen autoritario de Napoleón inicia lentamente un proceso de liberalización. Por haber apoyado las corrientes unificadoras de Italia, pierde partidarios entre el clero y la burguesía católica. A fin de ganarse a los liberales y a la creciente oposición, concede una amnistía general y suaviza la censura de prensa. En 1864 los trabajadores obtienen el derecho a formar una coalición y el primer paso para la constitución de un imperio liberal lo da el emperador en su manuscrito a Olliver (19 de enero de 1867). Napoleón pretende atraer a este líder del grupo parlamentario radical llamado 'Tercer Partido' e informarse acerca de los deseos del pueblo. El emperador, enfermo y prematuramente envejecido, tras crear un nuevo ministerio para Olliver, le encarga la elaboración de una nueva constitución de carácter semiparlamentario, que es refrendada por el pueblo el 8 de mayo de 1870.

Ninfa en el manantial

Hacia 1870 la monarquía militar francesa, cada vez más liberal, se aproxima paulatinamente a la burguesía y la tensión política interior cede. El servicio militar obligatorio no subsiste, pero el emperador hace construir fortalezas reforzadas y bien armadas. Napoleón III utiliza la diplomacia para estrechar los lazos con Austria e Italia pero no se consigue llegar a ningún tratado de alianza, tras diversas conversaciones con el emperador Francisco José. Por temor a la reacción de los clericales franceses, Napoleón no acepta la anexión de los Estados Pontificios por Italia, por lo que el mantenimiento de las tropas francesas en Roma evita que se lleve a cabo una alianza con Italia.
La tensión existente entre las dos grandes potencias, Francia y Prusia, estalla con motivo de la candidatura a la sucesión del trono español. Bismarck apoyaba al príncipe Leopoldo de Hohenzollernm, lo que provocó la ruptura del equilibrio de fuerzas en Europa. Entre 1870-1871 se desencadenó una guerra franco-prusiana, en la que Francia tuvo que enfrentarse a toda Alemania, ya que los estados alemanes del sur se habían aliado con Prusia.
El 4 de septiembre los republicanos parisienses derrocan al emperador y proclaman la república. El Gobierno provisional declara que está dispuesto a iniciar conversaciones de paz, pero se niega a una capitulación deshonrosa (Bismarck exige el abandono de las posiciones). La guerra sigue y el 19 de septiembre París es sitiada. La falta de alimentos debilita la resistencia de los sitiados. A finales de 1870 París es bombardeada y el 28 de enero de 1871 capitula. El nuevo primer ministro, Adolphe Thiers, concierta una paz preliminar que será confirmada en Franckfurt. La exaltación nacionalista originada por la guerra permitió a Bismarck conseguir la unidad alemana. Los Estados del sur de Alemania acuerdan con Prusia unos tratados por los que el imperio queda constituido como Estado federal. El rey de Prusia es proclamado emperador de Alemania el 18 de enero de 1871, en el Salón de los Espejos de Versalles.

Remeros en Chatou

Iniciada a finales del siglo XIX esta época es el inicio de la fase del desarrollo político que caracteriza a las viejas potencias por sus ansias de expansión. Junto a las conquistas continentales de los grandes Estados nacionales, hay que señalar la aparición de nuevas grandes potencias. Los Estados Unidos se expansionan más allá de sus fronteras del continente americano, hacia el golfo de México y el Pacífico, y el Japón ataca al continente asiático. El ansia de poder mundial que tiene como base motivos políticos y económicos acentúa las tensiones en Europa y en el resto del mundo. Dos nuevas potencias se inician en la política mundial hacia 1890; el imperio alemán e Italia. Ello provocará un incremento de las situaciones conflictivas en un mundo en el que Gran Bretaña, Francia y Rusia dominaban sin ser prácticamente molestadas.
La caída de Bismarck en la primavera de 1890 tendrá graves consecuencias tanto para Alemania como para la estructura de alianzas europeas. Guillermo II no está dispuesto a renovar el acuerdo de seguridad mutua con los zares. El cambio de rumbo en la política exterior alemana se hace patente para Rusia con la aproximación germano-británica y por el tratado firmado entre estos dos países (junio de 1890), por el cual Inglaterra cede Helgoland a Alemania que, a cambio, renuncia a sus derechos sobre Somalia, la isla de Zanzíbar, Witu y Uganda. Rusia inicia negociaciones con Francia. Se llega a un acuerdo por el cual en la Bolsa de París se lanzará un empréstito estatal ruso para remediar la crisis financiera de aquel país. La política de los zares encuentra un vivo asentimiento entre la población. En 1891, con motivo de la visita a Kronstadt de una escuadra francesa, se le otorga a ésta un recibimiento especialmente caluroso y brillante. La alianza establecida por ambos Estados implica una defensa militar conjunta respecto a Alemania. Rusia trata de protegerse de las acciones austríacas o alemanas. A pesar de este tratado, Francia no tiene la oportunidad de recuperar la Alsacia-Lorena. Aunque el acuerdo continúa siendo secreto hasta 1897, no se oculta a la política internacional que la alianza franco-rusa se enfrenta a la Triple Alianza (Austria, Alemania e Italia) y que aquellas dos potencias presionan sobre Gran Bretaña, la cual limita su expansión por Africa y Asia Central.

Retrato de la señora Charpentier

Los años de 1903 a 1905 son dramáticos. En Austria-Hungría y en Turquía las minorías nacionales luchan por su liberación. Rusia se vuelve hacia los problemas de los Balcanes y, precisamente en el momento en que Austria se enfrenta a su enemiga Servia, Rusia está dispuesta a apoyar a ésta. Rusia está en ebullición y los soviets (Consejos) ilegales se hacen con la dirección del movimiento revolucionario. El Gobierno consigue hacerse respetar, en parte mediante concesiones, y en parte mediante la represión.
Entre 1905 y 1914 se suceden varias crisis en Francia y Alemania por una parte, y en Austria y Rusia por otra. La primera crisis de Marruecos es provocada por un discurso de Guillermo II en Tánger (31 de marzo de 1905), en el que anuncia que está dispuesto a apoyar la independencia de aquel país. Francia, sintiéndose apoyada por la Entente de 1904, creía que podría llegar a construir un protectorado sobre Marruecos, pues había conseguido ya el consentimiento de Gran Bretaña, Italia y España. Pero Alemania, que no había sido consultada, se sintió afectada económica y políticamente, a la vez que halló una buena oportunidad para destruir la Entente entre Francia y Rusia.
La segunda crisis surge en Bosnia-Herzegovina (1908-1909). El archiduque Franz Ferdinand, heredero del trono austríaco, visitó Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Gavrilo Princip, un nacionalista de Bosnia, era uno de los seis estudiantes terroristas que habían jurado asesinarlo. Los seis disparos que acometió matando al archiduque y a su mujer fueron los primeros que se escucharon de lo que luego se conoció como Primera Guerra Mundial.
Nadie esperaba una guerra generalizada; después de todo, la crisis de los Balcanes no era algo desusado. Pero Austria, que pretendía convertir el asesinato en una ventaja contra Rusia en los Balcanes, le declaró la guerra a Serbia, dependiente de Rusia, el 28 de julio. Rusia reaccionó; Alemania reaccionó ante Rusia; se recurrió a las alianzas y los ejércitos se movilizaron; se lanzaban ultimátums de un lado a otro; y la guerra comenzó el 3 de agosto de forma inesperada y desastrosa.
Durante los siguientes treinta años, Europa se vio sometida a un movimiento pendular, recuperándose de la guerra o preparándose para ella. Francia estaba directamente en medio de todo y dicha experiencia la transformó con la misma eficacia que lo habían hecho las guerras de revolución y Napoleón.

 

 

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