<<Joan Josep Ribera Cucó, dit día de diset de febrer 1591 fill de Simó Ribera y Margalida Cucó, conyugues, foren padrins misser Pere Vecerra, prevre y Hierónima Vecerra, doncella, filla de misser Vecerra generós>>
Esta partida de bautismo, escrita en valenciano, recoge la fecha de nacimiento del famoso pintor: <<Juan José Ribera Cucó nació el día 17 de febrero de 1591>>. En este escrito, que fue encontrado en la Colegiata de San Felipe de Játiva, también figura el nombre de su padre, Simón Ribera, de profesión zapatero, y de su madre, Margarita Cucó, que falleció durante la juventud del pintor, cuando éste tenía ocho años. Los últimos datos redactados en este documento hacen referencia a los nombres del padrino, Pedro Vecerra, y de la madrina, Jerónima. El recién nacido fue bautizado en la iglesia de Tecla, situada en el pequeño pueblo valenciano de Játiva -Xátiva, en lengua catalana y antaño, Setabis-.
Pocos datos se conocen sobre la infancia de José de Ribera. A parte de los apuntes anteriormente mencionados, el resto del estudio sobre la vida del artista durante su etapa valenciana se limita a meras suposiciones. Así, algunos autores opinan que entró como aprendiz en el taller del pintor Francisco de Ribalta. Sin embargo, en líneas generales, esta hipótesis se considera poco acertada.
Se desconoce cuándo y dónde, pero se estima que Ribera penetra en Italia por el norte alrededor de 1610. Las razones de este desplazamiento pueden estar centradas en la crisis originada por la expulsión de los moriscos o en un simple viaje de estudios. Es posible que el setabense permaneciese una temporada en la región de Lombardía. Después, reside en la ciudad de Parma, donde realiza varias obras para instituciones religiosas y está al servicio del príncipe Ranuccio María Farnese, miembro de una noble familia cardenalicia y ducal italiana.
Ribera, seguramente por iniciativa propia, decide encaminar sus pasos hacia la capital del arte, Roma, para conocer las obras sublimes de los artistas del Renacimiento. En esta ciudad es nombrado miembro de la Academia de San Lucas.
Un documento, datado en 1615, prueba que el pintor y uno de sus hermanos están en Roma y que viven en la Vía Margutta. Según Palomino es en esta urbe, donde recibe el apodo del Españoleto, que significa el Españolito, debido a su baja estatura. Otros autores opinan que pudo ser durante los primeros años de estancia en Nápoles, ciudad en la que empieza a despuntar, cuando adquiere su universal apodo artístico. Esta es una de las pocas descripciones que existen del setabense: <<Plantada arrogancia, si bien de talla poco lucida>>. El texto continua: <<moreno de encendida tez, frente descubierta a medias, ojos negros, de párpados carnosos, bajo la arcada de tupidas cejas; nariz chata, roma y fuerte, ancho de pómulos, cuello corto y grueso fueste y áspera melena, renegrida>>.

Inmaculada Concepción
Martirio de San Bartolomé

El artista español abandona Roma para dirigirse a Nápoles, donde llega a mediados de 1616. La razón por la cual decide cambiar de localidad se desconoce. Sus biógrafos apuntan que sale de Roma por rivalidades con otros artistas y por problemas económicos.

Las razones que mueven a Ribera a establecerse en Nápoles pueden ser varias. Por un lado, la procedencia levantina del pintor le augura un favorable porvenir en una ciudad que es la capital del virreinato español. Además, su padre estuvo destinado en esta región como soldado, cuando decidió cambiar su profesión de remendador de zapatos por otra más activa.
Otros autores señalan que es posible que el prestigioso pintor local y tratante de obras Bernardo Azzolino conociese en Roma al valenciano y, apreciando sus innatas cualidades artísticas, le ofreciese establecerse con él en Nápoles y le concediese la mano de su hija, Catalina. La rápida boda, celebrada tan sólo unos meses después de su llegada a esta ciudad, apoya esta hipótesis. El joven Ribera contrae matrimonio a finales de 1616 en la iglesia de San Marcos.
Otra invitación que pudo motivar a Ribera a establecerse en esta urbe es posible que procediese del propio duque de Osuna, futuro virrey de Nápoles. Algunos autores apuntan que se pudieron conocer en Roma, circunstancia que explica la rápida acogida del pintor en la Corte napolitana.
Ribera se hace un hueco entre los pintores reales gracias a la protección que le brinda Osuna. El setabense comienza vivir con lujo y a conocer a personajes influyentes estando al servicio de los diversos virreyes de Nápoles. Es posible, según estiman algunos autores, que el valenciano realizase viajes breves a Roma, quizás por motivos de trabajo. De hecho, recibe en la Basílica de San Pedro del Vaticano de manos del Papa Urbano VIII, la Cruz de Caballero de la Orden de Cristo.
A primeros de 1627, es bautizado en la parroquia de San Marcos el primer hijo del matrimonio, Antonio Simón, y al año siguiente, en noviembre, nace Jacinto Tomás. En la década de los 30, cuatro niños más vienen al mundo: Margarita, Ana, Francisco Antonio Andrés y María Francisca, que es bautizada en 1633.
Un pequeño acontecimiento revuelve Nápoles. La hermana de Felipe IV, María de Austria, pasa por esta ciudad portuaria para continuar su camino hacia tierras de centro europa para contraer matrimonio con el rey de Hungría, Fernando III de Habsburgo. Una de las personas que compone la extensa comitiva que acompaña a la infanta es el pintor sevillano Velázquez. Parece que ambos artistas se conocen en estas fechas e intercambian opiniones.
El prestigio y la fortuna del Españoleto le preceden. Así Ribera es propietario en 1641 de una gran palacio con jardines, además de otra casa y una finca. Es en la primera residencia donde habitualmente vive toda la familia del artista.
La hija de Ribera, Margarita, se casa en 1644 con Giovan Leonardo Sersale, por aquel entonces juez y asesor en Capua. En estas fechas, el pintor padece una grave enfermedad, posiblemente una artrosis en el brazo, que le impide trabajar durante ciertos períodos de tiempo. Esta parálisis le obliga a retrasar sus encargos, que cobra por adelantado. Un particular emprende un litigio contra Ribera, porque tras cinco años de espera no ha recibido el cuadro encargado, por tanto, desea que su dinero le sea devuelto. Parece que el inicio de la enfermedad anuncia la decadencia del valenciano.

El sueño de Jacob

En julio de 1647, comienzan en Nápoles los disturbios que originan la rebelión popular de Masaniello. Ribera decide refugiarse en el Palacio Real. En noviembre entra en Nápoles don Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV y de una actriz de teatro llamada María Calderón, conocida popularmente como "la Calderona". Este joven de apenas dieciocho años es enviado por el monarca español para sofocar la rebelión napolitana.
Don Juan se hospeda también en el Palacio Real, donde conoce a una mujer vinculada con Ribera. Unos dicen que su hija Margarita o Ana, otros opinan que podría ser alguna parienta cercana identificada como María Rosa, quizás alguna sobrina. Hay eruditos que creen infundada esta historia de la vida de Ribera tan llena de leyenda y tan novelada a lo largo de los siglos. Otros estudiosos opinan que podría ser verídica a la luz de los documentos recogidos.
Barrionuevo escribe en uno de sus Avisos en enero de 1657:<<A una hija de don Juan de Austria, que criaba el conde de Eril, que hubo en una doncella muy hermosa, hija del pintor famoso llamado Españoleto Ribera, metió Su Majestad en las Descalzas>>.
En abril de 1648, cuando finaliza la revuelta popular, Ribera abandona con su familia la residencia real para regresar a su casa, aunque también se baraja la posibilidad de que deshonrado se dirigiese al barrio pobre de Posilipo. En estas fechas la enfermedad no sólo afecta a sus brazos sino, en ocasiones, también a su cabeza.
Estas son dos buenas razones para argumentar la caída del pintor. A partir del incidente con don Juan José de Austria parece que Ribera pierde protagonismo. Este descenso se puede explicar por la deshonra sufrida a través de un miembro de su familia, por la enfermedad que le impide pintar, por la exigencia de pedir parte del dinero del encargo por anticipado, por entregar algunas obras con retraso o por los pleitos interpuestos por particulares por incumplimiento de los acuerdos entre pintor y cliente.
En estas fechas, uno de los genios de la pintura universal, Velázquez, regresa a Nápoles, ciudad en la que permanece un mes. Es posible que los dos pintores volviesen a coincidir en 1649 y, también al año siguiente, con motivo de otro viaje del sevillano a tierras napolitanas. En ambas ocasiones, el Españoleto se cartea con otro personaje conocido en el mundo del Arte, el famoso mecenas italiano, Antonio Ruffo.
Al año siguiente de la última visita de Velázquez, la hija de Ribera, Margarita, ha perdido a su marido y espera un hijo. La joven vivió algún tiempo fuera de la ciudad y su padre la acoge en su casa, a pesar de que está pasando por una mala racha económica como se desprende de las reiteradas peticiones de dinero dirigidas al prior del convento de San Martino.
Poco se sabe de los últimos días de Ribera. El único dato que se conoce con seguridad es la fecha en que se extingue su vida. El Españoleto muere el 2 de septiembre de 1652 y es enterrado en la iglesia de Santa María del Parto en Nápoles: <<Giusseppe Ribera, marido de Catalina Azzolino, habitante de Mergoglio [Nápoles], ha recibido los Santísimos Sacramentos del cura de SM de las Nieves y ha sido sepultado>>.



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