Su obra

 

Pedro Pablo Rubens estuvo muy comprometido con el período histórico que le tocó vivir al desempeñar varias misiones diplomáticas, algunas de gran importancia. Esta faceta política del pintor le permitió conocer a los personajes más importantes de las cortes europeas de la primera mitad del siglo XVII.
El período artístico conocido como el Barroco se corresponde con el inicio del absolutismo -alentado por los pensadores Hobbes (1588-1679) y Bousset (1627-1704) y recriminado por Locke (1632-1704)-, el nacimiento del Estado moderno, el debilitamiento de España frente al ascenso de Francia, que ambiciona la hegemonía europea, la caída de Alemania, la lucha por la independencia de los Países Bajos y las guerras de religión.
Las divisiones de los creyentes cristianos de la Reforma están organizadas y distribuidas por países. España es uno de los grandes defensores de la fe católica al igual que los Estados Pontificios. Rubens llega a Italia cuando en 1600 Giordano Bruno (1548-1600) es condenado a morir en la hoguera por hereje.
El pintor visita varias ciudades italianas como Mantua, Florencia -donde acudió en 1600 a la boda de María de Médicis con Enrique IV de Francia-, Venecia, Génova y Roma. En la capital del arte, estuvo en dos ocasiones, durante el papado de Clemente VIII, y más tarde, con Pablo V, que es nombrado pontífice desde 1605 hasta 1621.
A nivel económico, el agotamiento de las fuentes de riqueza del continente americano, que supone la imposición de fuertes impuestos para financiar los gastos del nuevo Estado que pagaban a duras penas las gentes del pueblo y que se invertía en guerras y en mantener el lujo de las Cortes, se traduce en la crisis monetaria que padece toda Europa.
La base de la economía de este siglo denominada mercantilista sigue siendo primordialmente agrícola, aunque el sector comercial tiene gran importancia y aplica unos criterios modernos como la creación de sociedades mercantiles, monopolios, el uso de las letras de cambio -como consecuencia de la escasez de moneda metálica-, créditos, el progreso de la banca y la ampliación de los mercados a lo largo del nuevo continente.
Este sector comercial es la base de la expansión de los Países Bajos y el desarrollo de ciudades tan importantes como Amsterdam en Holanda y Amberes en Bélgica. De hecho las colonias de los holandeses compitieron con las españolas y portuguesas. Holanda descubrió Australia en 1605 y llegó a Japón en 1607.

Cristo de la supremacía a Pedro

En España, durante la vida de Rubens, reinaron tres monarcas de igual nombre. El primero es Felipe II, rey de gran personalidad y fuertes creencias religiosas. La austeridad de su pensamiento se refleja en su forma de vestir y en uno de los edificios más famosos del mundo y representativos de su reinado: El Escorial.
Felipe II se erigió como el príncipe de la Contrarreforma y extendió su brazo de hierro por todos los territorios que no aceptasen la religión católica como los Países Bajos, que pertenecían a sus dominios.
Durante su gobierno, conquistó el reino de Portugal en 1580 y en su deseo por invadir Inglaterra, la Armada Invencible fue destruida en el Canal del Mancha en 1588. Los últimos nueve años de su reinado estuvieron marcados por la guerra contra Francia, donde los españoles apoyaron al partido católico frente a los pretendientes calvinistas al trono de Enrique IV.
El siguiente rey, Felipe III, careció del fuerte carácter de su padre y cuando llegó al poder en 1598 descargó parte de sus deberes en su valido, el duque de Lerma (1553-1625). Rubens conoció a ambos personajes en su primera misión diplomática en 1603, donde tenía que entregarles una serie de regalos. El duque de Lerma quedó muy satisfecho con el retrato que el pintor le hizo.
En líneas generales, este rey optó por una política pacifista, alcanzando la paz con Inglaterra en 1604, con Francia en 1610 y con Holanda en 1609. Este período de tranquilidad se rompió cuando España decidió apoyar en 1619 al nuevo emperador católico, Fernando II de Hamsburgo, frente a sus súbditos protestantes. Es el inicio de la Guerra de los Treinta Años.
Los levantamientos de los pueblos alemanes continúan durante el reinado de Felipe IV. Este período que comprende desde 1621 hasta 1665 se caracteriza por las continuas guerras para mantener la supremacía en Europa. El talante agresivo del conde duque de Olivares (1587-1645), valido de este nuevo monarca, se manifiesta en la finalización de la tregua con los Países Bajos.
También en esta ocasión, Rubens tuvo el honor de desempeñar en 1628 una delicada misión diplomática para Felipe IV, quien tenía una muy favorable opinión del pintor. En esta ocasión, retrata a gran parte de la Corte. Además, Felipe IV le encarga una serie de cuadros para la Torre de la Parada, que es su coto de caza.

Autoretrato con Isabel Brandt
Prometeo

Don Juan de Austria fue gobernante de los Países Bajos en 1576 y enseguida firmó el Edicto Perpetuo, con el fin de alejar a las tropas españolas dirigidas por el duque de Alba (1507-1582) de la ciudad de Amberes. El ejército español, que con anterioridad había saqueado la ciudad para acallar las voces rebeldes, abandonó Amberes en marzo de 1577. Rubens nacía tres meses después en el pueblo alemán de Siegen.
El general Alejandro de Farnesio (1545-1592) fue nombrado gobernador de unos Países Bajos con ánimos independentistas a la muerte de don Juan en 1578. Este político logra que las regiones del Sur de los Países Bajos como Bélgica, de inclinación católica, acepten con la Unión de Arrás, la obediencia del monarca español. Sin embargo, las siete provincias septentrionales, que constituyen Holanda, de inclinación protestante, y que forman la Unión de Utrech en 1579, continúan otro camino frente a sus vecinos belgas. Los príncipes de Orange dirigen esta rebelión contra la corona española.
La infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, sube al trono de Bélgica en 1594 tras un año de inestabilidad de los gobiernos españoles en Flandes. La infanta se casa con el archiduque Alberto de Austria, primo de Isabel de la rama de los Habsburgo de Viena e hijo de Maximiliano II.
Felipe II ofrece a los Países Bajos una nueva dinastía representada en su hija, que sólo puede desaparecer <<en el caso de que se extinga la descendencia de este matrimonio y nadie está llamado directamente a la sucesión, entonces ésta habrá de revertir en el rey de España>>.
La Corte está situada en Bruselas, donde es llamado Rubens por Isabel y Alberto a su regreso de Italia y nombrado pintor de la Corte. El artista flamenco desempeñará varias misiones diplomáticas para estos gobernadores que le tiene en gran estima y han depositado en él su confianza.
Este período comienza con la toma de Ostade por parte de los holandeses que no aceptan a los nuevos gobernantes. Isabel promete no mudar su camisa hasta que los holandeses abandonen la ciudad. Ambrosio Spinola (1569-1630) -de quien Rubens dijo que <<tiene tan buen gusto como un mozo de cuerda>>- capitanea las tropas españolas y en 1609, Holanda acepta la Tregua de los Doce Años.
La guerra continúa en 1621, fecha en la que muere el archiduque Alberto. Isabel sigue luchando por la paz en los Países Bajos y por los intereses de su pueblo, aunque en ocasiones tiene las manos sujetas desde Madrid.
Isabel visita Breda tras la victoria de Spinola en 1625 sobre las tropas holandesas, pero no logrará ver realizados sus deseos de paz y unificación de estas tierras. La reina muere en 1633. Unos años antes ha acogido a María de Médicis que huía de Francia ante el poder de su oponente Richelieu, pero el rey español advierte a Isabel que la reina madre no puede permanecer en territorio belga. María muere arruinada en Colonia en 1642.
Felipe IV envía a su hijo don Fernando para sustituir a la infanta Isabel. Su entrada en Amberes es organizada por Rubens en abril de 1635. También el artista se encarga de decorar la plaza de Bruselas con la victoria sobre los holandeses de don Fernando en Callao en 1638. La muerte del gobernante en 1641, acontece en el momento que era más necesaria para el desarrollo de los Países Bajos.

Los cuatro filosofos

La dinastía de los Valois cierra su linaje con el reinado de Enrique III, que se inicia en 1574. La nación estaba sumida en unas cruentas guerras de religión. El problema se soluciona cuando, asesinado el monarca en 1589 a manos de un fanático, el nuevo rey de la dinastía de los Borbones comprende que "París bien vale una misa".
Enrique IV se convierte en 1593 al catolicismo y abjura del calvinismo. Al año siguiente entra victorioso en la capital francesa. Este acontecimiento queda recogido por el pincel de Rubens treinta años más tarde, cuando María de Médicis, esposa de Enrique IV, encarga al artista decorar con 25 cuadros las estancias de su palacio preferido, situado en Luxemburgo. La boda entre ambos, celebrada en Florencia en 1600, es presenciada por Rubens, pintor de la Corte de Mantua.
Este monarca permite la libertad de culto mediante el Edicto de Nantes de 1598. Una vez solucionadas las guerras de religión, Francia se convierte en una gran potencia. El país galo impulsa el comercio, la agricultura y sanea sus finanzas. Esta nación comienza a desarrollar un ejército fuerte y coloniza el Norte de América. Además en política exterior, se terminan los enfrentamiento con España y Saboya.
A su muerte en 1610, le sustituye Luis XIII. Sin embargo, este monarca es menor de edad cuando accede al trono y la regencia está en manos de su madre María de Médicis, quien busca apoyo en España contra los protestantes y los nobles descontentos. La situación política empeora para María de Médicis que se ve obligada a refugiarse en Blois ante el descontento general del pueblo francés, momento que también es recogido en el ciclo de cuadros de Rubens. En 1621, tras la paz de Angers, Luis XIII se reconcilia con su madre, gracias a la astucia del primer ministro, el cardenal de Richelieu (1585-1642), momento que también queda recogido en otro de los lienzos de dicho ciclo.
La galería de las pinturas de Rubens sobre la vida de María de Médicis queda inaugurado en 1625 con motivo de la boda por poderes de la hermana de Luis XIII, Enriqueta, con Carlos I de Inglaterra.
El papel de Richelieu -Rubens dijo de él que <<sembraba el oro para comprar las conciencias>>- es clave en el reinado de Luis XIII, tanto que el cardenal logró mantener a este monarca en el poder a pesar de todos los enemigos que éste tenía, entre ellos la propia reina. Richelieu antepuso los intereses del Estado a su rango de cardenal, aliándose contra los protestantes con tal de derrotar a la Casa de Austria. De hecho, Francia declara en 1635 la guerra a España.
No menos radical fue su política interna, cercando a la comunidad religiosa de los hugonotes y mandando matar a los nobles más ansiosos de poder y, por tanto, más opuesto al absolutismo que Richelieu buscaba para Luis XIII, cuyo reinado finaliza en 1643. Gracias a la política de este hábil cardenal, Francia logra un papel hegemónico en Europa.

Volver al indice

 

      + Agréguenos a Favoritos                                                                                                                                                                            ^subir       

RESTAURACION  TIEMPO´S
- Restauración de Muebles desde hace más de 50 años en Argentina -
Curapaligüe 373, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina
Teléfonos: (00 54 11) 4633-4500  y  4633-6200
E-mail: info@restauraciontiempos.com.ar - Sitio web: www.restauraciontiempos.com.ar

© 2007/2016 - Restauración Tiempos