EL APRENDIZAJE

En el pueblo holandés de Groot-Zundert, próximo a la frontera belga, nace el 30 de marzo de 1853 Vincent Willem van Gogh, el primogénito de una familia de seis hermanos. El padre se llama Theodorus van Gogh y es pastor protestante de la Iglesia Reformada Holandesa y la madre, Anne Cornelia, es hija de un encuadernador de libros.
Desde 1861 hasta 1864, acude Vincent a la escuela del pueblo. A partir de esta fecha, estudia en diversos centros. Un internado privado en Zevenbergen en 1864 y en otro en Tilburg de 1866 a 1868. En esta fecha regresa a su pueblo natal.
Su siguiente destino en 1869 es la segunda ciudad más importante de Holanda, La Haya, para trabajar, con 16 años, como aprendiz en la galería de arte Goupil y Compañía, fundada por su tío Vincent, más conocido como Cent. En 1873, se desplaza a otra sucursal de esta misma galería, situada ésta vez en la capital de Bélgica, Bruselas.
Cuatro meses después es destinado a la filial de Londres. En este país sufre su primer rechazo amoroso por parte de una joven llamada Ursula Loyer, y comienza a descuidar su trabajo. Se aisla en su tristeza y, con 21 años, lee muchas obras religiosas y, todos los días, la Biblia.
En 1875, es trasladado a la casa central de Goupil en París. Sin embargo, su actitud no cambia y continúa descuidando su trabajo. Incluso en diciembre se toma un período de vacaciones que no le corresponde para visitar a su familia en Etten, donde han traslado a su padre. Vincente es despedido a principios de 1876.
MISIONERO DE DIOS
Vincent se establece en Inglaterra, donde encuentra trabajo como maestro auxiliar en Ramsgate, cerca de Londres. Más tarde, la escuela es traslada a un barrio obrero en las afueras de la capital inglesa, llamado Isleworht. Una vez allí es despedido, pero logra entrar al servicio de un párroco metodista como ayudante de predicador hasta noviembre de 1876, fecha en la que regresa a Etten para ver a su familia. En la ciudad holandesa de Dodrecht logra trabajar durante una breve temporada en una librería.
En mayo de 1877, decide desplazarse a Amsterdam para ingresar en la universidad con la finalidad de estudiar teología. Sin embargo un año después abandona los estudios y vuelve a Etten junto a su padre.
En agosto de 1878 se traslada a Bruselas y se inscribe en una escuela evangelista, pero no es seleccionado. Por esta razón, en noviembre, Van Gogh decide acudir por voluntad propia como misionero a la región minera belga de Borinage. Trabaja con excesivo ceño, hasta el punto de parecer uno de ellos y vivir en una pobre chabola. Su empeño molesta a sus superiores que deciden sustituirle en 1879 con la excusa de su ineptitud retórica.
APASIONADO POR EL ARTE
Van Gogh vuelve a sentirse fracasado tras el rechazo como misionero. A partir de entonces encauza toda su fuerza interior hacia el arte. En octubre de 1880, se desplaza de nuevo a la capital de Bélgica, Bruselas, para estudiar dibujo anatómico y de perspectiva en la Academia de Arte. Enseguida entabla amistad con el pintor holandés Van Rappard.
En la primavera del año 1881, regresa al hogar paterno en Etten. Ese mismo verano recibe la visita de su prima Kee Vos-Stricker, acompañada de su hijo. Vincent se enamora de la joven, pero es rechazado. Tras la profunda desilusión amorosa, se vuelve más inconformista. Las peleas con su padre son constantes y Vincent abandona su residencia natal.
De nuevo se establece en 1882 en La Haya, donde presenta su obra a pluma a su primo, el pintor Mauve, quien le anima a intentar la técnica del óleo y de la acuarela. Sin embargo las relaciones con su primo cada vez son más difíciles.
A principios de 1882 conoce a Clasina María Hoornik, llamada Sien, una prostituta alcohólica que está embarazada. Vincent convive con ella y con su hijo en Leiden, pero a finales de 1883, tras diversas discursiones, la relación se rompe.
LA VUELTA A CASA
El pintor holandés decide volver a su casa paterna, ahora en Nuenen, en diciembre de 1883. Allí permanece dos años, embuido en sus dibujos. En agosto de 1884, se enamora de Margot Begemann, una vecina del pueblo de Nuenen, pero ambas familias se oponen firmemente.
En marzo de 1885, muere el padre de Van Gogh de un ataque de apoplejía, suceso que le afecta mucho, a pesar de las continuas discursiones y falta de compresión que existía entre ambos. En estas fechas, pinta Los comedores de patatas, y envía una litografía a su amigo, el pintor Van Rappard, sin embargo la crítica que recibe de éste le molesta hasta el punto de romper con él su amistad.
En septiembre de 1885, el párroco de Nuenen prohíbe a los vecinos del pueblo que posen para Vincent, porque una joven campesina a la que había pintado se había quedado embarazada. Van Gogh, sin modelos vivos, comienza a pintar naturalezas muertas.
Por fin, a finales de noviembre, decide abandonar Nuenen y se establece en Amberes. En esta ciudad, se inscribe, en enero de 1886, en la Academia de Bellas Artes. Aunque la enseñanza académica no es de su agrado, se presenta al examen para ingresar en el curso superior, pero sin éxito. La desilusión termina en desgana y cae enfermo. La mala alimentación y el abuso de tabaco contribuyen a su decaída.

Autoretrato
Pére Tanguy
La Italiana

Una vez recuperado, a finales de febrero de 1886, se traslada a París para acudir a las clases del pintor, especializado en temas históricos, Cormon, que abandona pronto. Se establece en casa de su hermano Théo en Montmartre, donde la convivencia entre ambos es complicada, acentuada aún más por su enfermedad nerviosa. Théo se preocupa en presentarle a los pintores impresionistas más importantes como Monet, Pissarro, Degas, Renoir y Signac. En París, en la tienda de material de pintura de Père Tanguy conoce a Bernard, con el que expone junto con Gauguin, en la trastienda del local.
También muestra sus cuadros en el café del Tambourin en el Boulevard de Clichy, con cuya propietaria, Agostina Segatori, antigua modelo de Degas, mantiene una breve relación. Vincent expone una serie de xilografías japonesas junto con cuadros de Bernard, Gauguin y Toulouse-Lautrec. Este grupo decide bautizarse con el nombre de los Pintores del Pequeño Boulevard, para distinguirse de los Pintores del Gran Boulevard, grupo compuesto por Monet, Sisley, Pissarro, Degas y Seurat, y que exponen en la galería de Théo.

DESGRACIA EN LA CASA AMARILLA
Van Gogh decide trasladarse a un pequeño pueblo situado al sur de Francia, llamado Arles, en febrero de 1888, atraído por la brillante luminosidad de esas tierras. Durante estos meses, alquila el ala derecha de un edificio situado en la Plaza de Lamartine, conocido como la Casa Amarilla.
Su sueño es poner en práctica el ambicioso proyecto de constituir una comunidad de artistas. El primer y único invitado es Gauguin, quien se reúne con él en octubre, después de que Van Gogh se lo hubiese pedido varias veces, y de que Théo le hubiese pagado las deudas que tenía contraídas. Sin embargo, tras dos meses de difícil convivencia, la amistad entre los dos pintores termina con un trágico episodio.
Van Gogh amenaza a Gauguin con una navaja de afeitar. Vincent en un arrebato de locura, arrepentido por su actitud hacia su compañero de piso, se corta la oreja izquierda. A continuación la envuelve en papel de periódico, y se la regala a la prostituta Rachel. A la mañana siguiente es ingresado en el hospital, donde recibe la visita de Théo. Su hermano se ha encargado, ese mismo año, de exponer tres cuadros de Vincent y algunos dibujos en el Salón de los Independientes. También logra exponer al año siguiente dos lienzos.
EL MANICOMIO DE SAINT-PAUL
El pintor holandés es internado, en varias ocasiones entre enero y abril de 1889, en el hospital de Arles por sufrir alucinaciones e insomnio.
Estas recaídas comienzan a ser constantes a partir de mayo, por lo tanto decide por voluntad propia ingresar en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, clínica particular situada en la localidad de Saint-Rémy. Théo paga para su hermano dos habitaciones, una de ellas con bonitas vistas. La dirección del manicomio le permite salir bajo la custodia del enfermero Poulet para pintar al aire libre.
En julio, mientras está dibujando en el campo sufre uno de los ataques más fuerte hasta la fecha, pero no es el último. El más importante lo padece a finales de año, en el que incluso intenta comerse la pintura de los tubos.
Según el diagnóstico del centro Van Gogh sufre una enfermedad llamada epilepsia, un tipo lesión cerebral que provoca, en los casos más graves, ataques repentinos con espasmos. No obstante, al margen de este diagnóstico, se ha apuntado también que pudiese padecer algún tipo de psicosis como la esquizofrenia.
En este caos, surgen algunas noticias agradables a principios de 1890. Van Gogh recibe la primera crítica favorable, publicada en el periódico el Mercure de France. Escribe a Théo para comunicarle que se siente satisfecho con esa crítica y más tranquilo que nunca. Su hermano le da dos buenas noticias más: después de su matrimonio con Johanna Bogner, ha nacido su primer hijo, el 31 de enero de 1890, al que han bautizado con el nombre de su tío, Vincent Willem. Al mes siguiente, Van Gogh pinta para su sobrino el cuadro titulado la Rama del almendro. La otra noticia es que la belga Anne Boch ha comprado por 400 francos el lienzo La viña roja. Por último, en el Salón de los Independientes expone diez cuadros y seis en otra exposición en Bruselas llamada Les XX.
EL DOCTOR GACHET
Vincent se traslada en mayo de 1890 a la pequeña ciudad de Auvers-sur-Oise, próxima a París, donde vive el doctor Gachet, un médico que tiene fama de ser amigo de los impresionistas y que acepta cuidar al pintor holandés. En esta localidad vive primero en la posada Saint-Aubien, y después en el café del matrimonio Ravoux. Al lado del doctor se siente comprendido, aunque, en su correspondencia con Théo, reconoce que le parece una persona enferma y nerviosa.
El estado de ansiedad del pintor vuelve a surgir y el doctor le prohibe las visitas, lo que empeora su situación. Van Gogh se siente encerrado y pinta sin descanso. En junio dibuja La iglesia de Auvers y en julio, el Ayuntamiento de Auvers con trazo visiblemente nervioso. Estas obras premonizan la catástrofe.
El 27 de julio de 1890 sale al campo y se pega un tiro en el pecho, aún así tiene fuerzas para regresar al café donde vive. En uno de los bolsillos hay una carta destinada a su hermano. El día 29 permanece moribundo en la cama fumando pipa. Esa misma noche, rodeado por Gachet y Théo, Vincent Van Gogh muere.
Al día siguiente es enterrado en el cementerio de Auvers. Acuden a ofrecer el último adiós, su hermano, el doctor Gachet, y algunos viejos amigos de París como Bernard y Père Tanguy.
Tras su muerte, su hermano pretende organizar una exposición con las obras de Vincent, pero empeora de la enfermedad nerviosa que padece y fallece medio año después, el 27 de enero de 1891 en Utrech. Su viuda, Johanna Bogner, continua el proyecto de la exposición iniciado por su esposo, y logra mostrar al público con éxito 100 cuadros y dibujos en 1892. También ella se encarga de publicar en 1914, en Amsterdam, la correspondencia entre los hermanos. Por último, en el mismo año, esta mujer exhuma las cenizas de su marido para trasladarlas al cementerio de Auvers junto a la tumba de su hermano Vincent.

Labrador con mujer sembrando patatas

A finales de siglo XIX, un manifiesto destaca los aspectos más importantes de un nuevo movimiento, el Simbolismo. Lo que se pretende es recrearse en el sentimiento que producen los objetos a través de los medios que ofrece el arte, es decir, no se trata de expresar la imagen y sí su carácter. A Van Gogh se le relaciona con esta corriente, al buscar la esencia de lo que representa. Cuando pinta Los girasoles, las flores están realizadas con gran precisión, sin embargo la colocación caótica de las hojas y, en general, la fuerza que emana del cuadro dota a esta composición de un significado más profundo.
Otro elemento peculiar que define a los simbolistas es que enmarcan los objetos dentro de un contorno para ensalzarlos y darles independencia en la composición y así convertirlos en símbolos. Un ejemplo es el retrato de La arlesiana. En este cuadro, el respaldo de la silla, la silueta de la mujer y la superficie de la mesa están perfectamente delimitadas para imprimir vida y relieve a la composición. En diciembre de 1888, coincidiendo con la estancia de Gauguin en Arles, Van Gogh pinta dos cuadros con un marcado carácter simbolista, La silla de Gauguin y la suya. Las dos están vacías y son una metáfora de la personalidad de cada autor. Sobre la silla de Van Gogh, de madera y más sencilla, se encuentra una pipa y un saquito de tabaco. Los tonos claros de esta tela expresan la luminosidad y la claridad del día. La silla de Gauguin es más elegante y con brazos. Unos libros y una vela, que se sitúan encima de ésta, simbolizan la cultura y la sabiduría de este pintor. Los tonos verde y rojo del cuadro recuerdan la violencia y la pasión del Café nocturno.
No se puede afirmar que Van Gogh fuera uno de los representantes más destacados de este movimiento, porque no es cierto. Simplemente se le relaciona por la cercanía en el tiempo y la temática de algunos de sus lienzos. La personalidad carismática y la ambición por adquirir una buena educación a través de los libros hacen de este pintor una de las personalidades más interesantes de la época. Su particular estilo le permite introducirse en el Impresionismo, el Expresionismo e incluso el Simbolismo, como ya se ha expuesto. Pero siempre bajo unas normas de estilo muy personales. Todos estos factores le convierten en una especie única a imitar y le hacen merecedor de la admiración de muchos artistas posteriores.
LOS PRIMITIVOS DEL SIGLO XX
Van Gogh y Gauguin, junto con Toulouse-Lautrec, buscan la salvación en los primitivos, reivindican el arte negro y la estampa japonesa. Con su retorno rechazan la pintura plana de los últimos cuatro siglos del arte occidental
Cuando, en el Salón de Otoño de 1905, se presenta el movimiento Fauve, entra en crisis el prestigio del academicismo. Varios autores desconocidos se congregan en una sala independiente: Derain, Matisse, Rouault, Vlaminck, Manguin, Puy y Valtat. La interpretación de sus obras es libre. El colorido es brillante y se funde en una alegre provocación. El sentido último de esta nueva tendencia es la liberación completa del temperamento y del instinto. El origen del Fauvismo se sitúa cerca de 1890, en aquellos años en los que Gauguin y Van Gogh huyendo del Impresionismo, intentaban expresar todo su apasionamiento con obras intensamente coloreadas. La pasión del pintor holandés sigue esta misma línea y conduce a idénticas exageraciones y parecidas libertades.
Matisse entra en contacto con la obra de Van Gogh en 1896. En un viaje a Bretaña, Rusell le muestra los cuadros del pintor holandés. Más tarde, en una entrevista que Tériade realiza a Matisse en 1929, el artista señala la influencia de Van Gogh en su vida. En este fragmento, habla previamente del Neoimpresionismo: "El fauvismo acabó con la tiranía del divisionismo... En este momento de mi vida aparece también la influencia de Gauguin y de Van Gogh. Las ideas de entonces eran: construcción por medio de superficies coloreadas. Búsqueda de intensidad en el color , sin reparar para nada en la materia....La luz no es suprimida, sino que se encuentra expresada por la armonía de las superficies intensamente coloreadas." Matisse, además, comparte con Van Gogh una concepción de la pintura mucho más profunda. La armonía se convierte en una prioridad. Para Matisse todo debe quedar integrado en el conjunto con el fin de llegar a los sentidos. "En una naturaleza muerta, copiar los objetos no representa ninguna dificultad; pero, además, es preciso reflejar las emociones que despiertan en uno mismo: la emoción que sugiere el conjunto, la correlación de los objetos, el carácter específico de cada objeto -modificado por su relación con los otros- y todo esto entremezclado como la trama de un tejido." Las palabras de Matisse recuerdan las intenciones de Vincent cuando pinta La habitación de Arles, en la que pretende infundir una sensación de reposo. El color tampoco es casual. La obra de Henri Matisse es el resultado de un laborioso y complejo estudio. Algunos de los pasajes, en los que explica su técnica, su concepción de la naturaleza y las formas, parecen estar directamente relacionados con las reflexiones de Van Gogh sobre la naturaleza.
Maurice de Vlaminck es la personalidad más desbordante y anárquica del grupo Fauve. Las pinceladas cortas y vibrantes de sus cuadros manifiestan su gran admiración por Van Gogh. La pintura se convierte para este autor en un modo de liberarse de la violencia de sus propias emociones. El artista se enfrenta a la naturaleza para darle vida. Cuando en el mes de marzo de 1901 visita una retrospectiva de Van Gogh en la galería Bernheim-Jeune, le dice a Matisse: "Quiero a Van Gogh más que a mi padre." Merienda en el campo, 1905 o Remolcador en Chatou 1906 son algunas muestras de la influencia del loco de pelo rojo en este fauvista.
PRECURSOR DEL EXPRESIONISMO
El holandés abre los caminos del expresionismo, una corriente que sitúa al hombre en el centro de sus intereses. Estos mismos sentimientos presiden las inquietudes de dos artistas: James Ensor y Edvard Munch. Los dos pintores se alimentan de los problemas sociales. Los dibujos que Ensor realiza, entre 1879 y 1880, coinciden con los que pertenecen a la etapa holandesa de Van Gogh. Pescadores, lavanderas y mineros son algunas de las clases sociales que configuran la temática de este autor.
Munch, como Vincent, tiene una personalidad independiente que refleja una actitud más autónoma respecto al resto de las tendencias artísticas. Este pintor asimila determinadas sugerencias del holandés, de Gauguin y de Toulouse-Lautrec. Se puede afirmar que los padres directos del Expresionismo son Van Gogh, Ensor, Munch y Gauguin. La mayor influencia sobre los expresionistas alemanes, por otra parte, la ejercieron los artistas franceses, entre ellos Vicent.
Los primeros síntomas de esta corriente, como movimiento, se dejan sentir a principios de siglo XX, después de la I Guerra Mundial. Los artistas alemanes y de otros países europeos están sumidos en la desesperación. Su amargura, encarnada en los lienzos, se transforma en la clave de esta tendencia. El grupo "Die Brücke" (El puente) es una verdadera organización de artistas con un programa escrito. Se constituye en Dresde, en 1905, entorno a la figura eje de Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938). Kirchner, un estudiante de arquitectura de 25 años, se siente atraído por la pintura, el arte africano y oriental y, en concreto, por Van Gogh. El programa que preconizan los cabecillas de este movimiento esta asociado a la devoción que tienen por el holandés. Rechazan el arte de su tiempo, en favor de un romanticismo artesanal. A finales de 1907, el alemán Nolde, que ya no pertenece a este grupo, confiesa su admiración por los pintores de finales del XIX. Para él Gauguin, Van Gogh y Munch son tres personajes esenciales en su formación.
Oskar Kokoschka, pintor de la tercera generación de expresionistas, cuando ve por primera vez las obras de Van Gogh comienza a pintar en Viena una serie de retratos en los que refleja el desequilibrio emocional e intelectual del artista.
EL MAESTRO DE LOS COLORISTAS
La influencia de Van Gogh también se reconoce en la obra de Paul Klee. En la exposición de Munich contempla los cuadros de Van Gogh y Cézanne. En seguida comprende que sus enseñanzas son excepcionales. Uno de los aspectos que más le llama la atención es el libre juego de linealismo y la expresividad de sus obras.
El malagueño se identifica con la vida y la obra de Van Gogh cuando afirma: "Comenzando con Van Gogh, por muy grande que haya sido, lo cierto es que todos, en cierta medida, somos autodidactas...casi podríamos decir pintores primitivos." Por otra parte considera que Vincent es uno de los coloristas más importantes. Para Picasso Van Gogh es el primero en descubrir la clave de una tensión llena de color. En este sentido, recuerda sus propias palabras "Estoy creando un amarillo". El español hace referencia a los campos de trigo: "no puedes decir que sea un verdadero amarillo cadmio. Pero una vez introducida en la cabeza del pintor la idea de llegar a una determinación arbitraria de color y emplea uno que no figura dentro de la escala natural sino mucho más allá de ella, entonces, elige, para el resto de su composición, colores y relaciones que se liberan de la camisa de fuerza de la naturaleza. Esa es la forma en que él se exime de esa naturaleza y alcanza su libertad, consiguiendo que sea interesante todo cuanto haga."
La ansiedad y la agitación interior del autor holandés se convierten en una especie de lente que deforma la realidad: "En lugar de intentar reproducir exactamente lo que tengo ante mis ojos, me sirvo de los colores arbitrariamente para expresarme de modo más intenso." El uso violento y desordenado de los tonos es una de las claves del subjetivismo moderno. Para Van Gogh el color tiene valor de metáfora.

Naturaleza muerta con Zinnias
Jardin con flores
Jarron con flores


 

 

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