El estilo de Zurbaran

 

El período artístico conocido como Barroco, que se corresponde con el siglo XVII, está relacionado con la consolidación de la unidad nacional, que se acerca al concepto del Estado moderno, cuyos pilares son el centralismo, el ejército y los impuestos.
La unión de los diferentes reinos necesita de una cabeza visible que gobierne y represente a sus súbditos, pero en esta época la figura del monarca se consolida de tal forma y tiene tantos poderes y prerrogativas que bajo su manto real pensadores como Hobbes (1588-1679) y Bousset (1627-1704) sacan a la luz sus teorías políticas para defender la figura del rey absoluto.
Mientras que Bousset se basa en "la gracia de Dios" para acomodar al monarca en un trono de poderes ilimitados, Hobbes utiliza argumentos más racionales y asegura que para lograr la paz entre los hombres, éstos tienen que ceder sus derechos naturales al Estado: <<A pesar de las leyes de la naturaleza si no se ha instituido un poder o no es suficientemente grande para nuestra seguridad, cada uno fiará...sobre su propia fuerza y maña, para protegerse contra los demás hombres>>. De esta idea deriva su famosa frase: <<el hombre es el lobo del hombre (homo homini lupus).
Por otro lado, Locke (1632-1704), que se oponía a las teorías de ambos pensadores, opina que el papel del Estado tiene que ser moderador para poder respetar y garantizar los derechos individuales del ser humano: <<Resulta evidente que la monarquía absoluta, a la que ciertas personas consideran como el único gobierno del mundo, es incompatible con la sociedad civil>>. Para evitar los problemas que se derivan cuando cada hombre es juez de su propio problema, Locke propone que se establezca <<una autoridad conocida a la que todo miembro de dicha sociedad pueda recurrir cuando sufre algún atropello, o siempre que se produzca alguna disputa, y a la que todos tengan obligación de obedecer>>.
El panorama político está además conmocionado por dos grandes sucesos. Primero, las guerras de religión, que provocaron cruentas guerras y fueron utilizadas con fines políticos y segundo, la lucha por la hegemonía en Europa. El debilitamiento de España favorece el predomino del poder francés. Las últimas pinceladas para terminar de dibujar este cuadro político son el debilitamiento de Alemania tras la Paz de Westfalia y la lucha por la independencia de los Países Bajos.
A nivel económico, como consecuencia del agotamiento de las fuentes de riqueza del continente americano, aumentan los impuestos. Este dinero se estaba gestionando erróneamente. En la mayoría de los Estados, mientras el pueblo pasaba hambre, las naciones se enzarzaban en guerras de todo tipo y el lujo de la Corte aumentaba. El resultado es una fuerte crisis monetaria.
La base de la economía de este siglo, denominada mercantilista, sigue siendo primordialmente agrícola. Sin embargo, el sector comercial tiene gran importancia y aplica unos criterios modernos como la creación de sociedades mercantiles, monopolios, el uso de las letras de cambio, créditos, el progreso de la banca y la ampliación de los mercados a lo largo del nuevo continente.
Las Américas ofrecen la posibilidad de comerciar con casi todo tipo de material. De hecho, Zurbarán envió cuadros a estas nuevas tierras como hicieron muchos otros pintores. Las ganancias obtenidas con estas ventas solían ser interesantes, sobre todo, considerando que la calidad no era la característica principal de esas obras.

El mismo año de la muerte de Felipe II nace en Fuente de Cantos Zurbarán. Hacia menos de un mes, unos veinticinco días antes del nacimiento del artista extremeño, que el nuevo monarca había ascendido al trono de España. Hijo de la cuarta esposa de Felipe II, Ana de Austria, gobernaría con el mismo nombre que su padre.
Felipe II había puesto todas sus esperanzas en este joven, que no era el primogénito, pero que a los ojos del monarca era el más apto para gobernar. Aún así y después del informe favorable que los consejeros más fieles realizaron por orden de Felipe II sobre las aptitudes de su hijo, se dice que este monarca, en los últimos años de su vida, exclamó: <<¡Ay que me temo que le han de gobernar!>>. Y no se equivocaba, pese a su esmerada educación, fue el hábil duque de Lerma (1553-1625), su valido, quien terminó manejando los hilos del poder.
Felipe III es un monarca que opta por una política pacifista, alcanzando la paz con las dos grandes naciones del momento Inglaterra en 1604 y Francia en 1610. Este período de tranquilidad se rompe cuando España decide apoyar en 1619, al final del reinado de Felipe III, al nuevo emperador católico, Fernando II de Habsburgo, frente a sus súbditos protestantes. España es una de las naciones que participa en esta guerra que ha de durar Treinta Años, de ahí su nombre.
La expulsión de los moriscos de España en 1609, hecho lamentable para nuestra economía, y la tregua con Holanda son dos sucesos importantísimos durante este reinado. En los Países Bajos, en estos momentos, gobierna desde Bruselas, la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, que ha subido al trono en 1594.
Este período comienza con la toma de Ostade por parte de los holandeses que no aceptan a los nuevos gobernantes. Spinola (1569-1630) capitanea las tropas españolas y en 1609, Holanda acepta la Tregua de los Doce Años, que finaliza en 1621, fecha que coincide con la muerte del monarca español Felipe III.
FRANCIA Un suceso trágico cierra el reinado de Enrique III, último miembro de la dinastía de los Valois. El mismo año del nacimiento de Zurbarán, el monarca es asesinado a manos de un fanático con motivo de las guerras de religión. El nuevo rey de la dinastía de los Borbones, Enrique IV, comprende que "París bien vale una misa" y se convierte en 1593 al catolicismo.
Este monarca permite la libertad de culto mediante el Edicto de Nantes de 1598. Una vez solucionadas las guerras de religión, Francia se convierte en una gran potencia. En política exterior, se terminan los enfrentamiento con España y Saboya.
A su muerte en 1610, le sustituye Luis XIII. Sin embargo, este monarca es menor de edad cuando accede al trono y la regencia está en manos de su madre María de Médicis, una reina ambiciosa que incluso llega a huir de este país ante el descontento popular.
INGLATERRA Durante los primeros años de gobierno de Felipe III, está reinando en Inglaterra, Isabel I. A su muerte, sube al trono inglés en 1603 Jacobo I, de la dinastía de los Estuardo. Esta nueva familia procede de Escocia, por tanto se unen ambos reinos. Toda la personalidad y capacidad de decisión de Isabel -alentó la piratería contra los barcos españoles procedentes de las Américas y favoreció el protestantismo- se desvanece en este rey de carácter más débil.

San Serapio
Cristo crucificado San Ambrosio

El reinado de Felipe IV comprende desde 1621 hasta 1665 y se caracteriza por las continuas guerras para mantener la supremacía de España en Europa. El primer período de este reinado está marcado por el talante del valido del monarca, el conde-duque de Olivares (1587-1645).
El rey descargó la mayor parte de sus funciones de gobierno en este noble mientras disfrutaba de los espectáculos de palacio. Con este fin y con motivo de la reciente construcción del estanque del Buen Retiro, le fue enviado desde Sevilla un navío decorado por dos pintores, uno de ellos Zurbarán.
El artista extremeño estuvo en la Corte en dos momentos de su vida, el primero de 1634 hasta aproximadamente 1636 para pintar varios cuadros destinados al Palacio del Retiro y otro desde 1652 hasta su muerte. Además, Zurbarán es nombrado por Felipe IV pintor del rey.
El primer período de gobierno del monarca español coincide con el fin de la tregua de Holanda. La continuidad de la guerra con los Países Bajos provoca enemistades con las coronas de Inglaterra y Francia que apoyan las ansias libertadoras de estos territorios. Una de las pocas victorias importantes de los españoles es la batalla de Breda, ganada por el general Spinola en 1625
Los diferentes y variados conflictos bélicos que mantenía España en esta etapa se agravan a partir de 1635 con la fase final de la Guerra de los Treinta Años, llamada "fase francesa". Este enfrentamiento que comenzó con motivos religiosos se había convertido en un conflicto político y hegemónico.
Francia estaba atacando a España por varios flancos y esta nación no tenía tiempo, ni hombres para responder. El país galo no sólo se había inmiscuido en la Guerra de los Treinta Años, sino que también estaba instigando a los holandeses y fomentando la sublevación de Portugal y Cataluña, que estalla en 1640.
El conde-duque de Olivares desplaza las tropas españolas que pensaba mandar en apoyo del nuevo gobernador de los Países Bajos, don Fernando, quien llega al poder tras la muerte en 1633 de la infanta Isabel. Estos ejércitos son enviados a solucionar el conflicto interno entre los reinos en España.
Portugal y Cataluña están en desacuerdo con esta política hostil, que supone importantes pérdidas para el Estado, y con los altos impuestos que están pagando para sufragar las diferentes guerras. El pueblo español estaba exhausto por la fuerte presión fiscal.
Portugal proclama su soberanía y alza al trono a Juan IV de Braganza, que contaba con el apoyo de Richelieu. En Cataluña estalla el Corpus de Sangre en 1640 cuando el pueblo catalán se enfrenta a las tropas reales. Luis XIII es nombrado Conde de Barcelona.
Estas sublevaciones a las que en 1641 se une Andalucía provocan la caída de Olivares. Un nuevo valido sostiene al rey, Luis de Haro (1568-1661), quien será el encargado de tramitar dos tratados de paz fundamentales en la historia de España: la Paz de Westfalia y la de los Pirineos.

Tras la caída de Olivares, el nuevo soporte del rey es Luis de Haro, que estará presente en el momento de formalizar el Tratado de Westfalia y el de los Pirineos.
La Guerra de los Treinta Años y los enfrentamientos con Holanda terminan con la Paz de Westfalia en 1648. Este acuerdo confirma la supremacía de Francia, la impotencia de Alemania, arruinada y divida en 300 estados, y la derrota de España que perdió Holanda, después de 80 años de guerra.
Los problemas del país hispano no son sólo políticos. Un año después, en Sevilla, ciudad donde vive Zurbarán, la peste asola esta capital del arte. La epidemia no sólo disminuyó los encargos artísticos sino que además el pintor perdió a su único hijo varón que había inclinado sus pasos hacia la pintura, Juan.
Más tarde, en 1659, la política vuelve a primer plano. Luis de Haro y el cardenal Mazarino se reúnen para negociar el próximo acuerdo que es vital para España. La firma del Tratado de los Pirineos en 1659 simboliza el punto final de la hegemonía española en Europa, a pesar de que el nuevo valido obtuviese con estas negociaciones el título de Príncipe de la Paz. España cede a Francia, Arois, el Rosellón y unas serie de plazas fuertes en Flandes y Luxemburgo. Por otra parte, España recupera Cataluña, aunque no logra retener Portugal, que al igual que Holanda conseguirá su anhelada independencia.
Felipe IV estaba cansado y desilusionado. Su valido Luis de Haro había fallecido en 1661. El rey, sólo en el poder, escribió su testamento poco antes de fallecer. El monarca establecía en este documento el orden familiar de sucesión al trono. Su débil hijo Carlos II terminaría con el imperio y con la dinastía de los Habsburgo.
Felipe IV fallece en 1665. Un año antes había abandonado este mundo uno de los artistas españoles más famosos: Zurbarán, "el pintor de los frailes".
FRANCIA A la vez que comienza el reinado de Felipe IV en España, Luis XIII se reconcilia con su madre, gracias a la astucia del primer ministro, el cardenal de Richelieu (1585-1642), personaje clave en la vida de este monarca. El máximo propósito de Richelieu es conseguir la supremacía de Francia para lo cual se propone derrotar a la Casa de Austria. Gracias a la política de este hábil cardenal, el país galo logra un papel hegemónico en Europa. En 1643, asciende Luis XIV, que al igual que su antecesor es menor de edad en el momento de acceder al trono. Mientras tanto el gobierno de la nación está dirigido por el primer ministro Mazarino (1602-1661) hasta la fecha de su muerte, que es cuando comienza el reinado personal de Luis XIV que dura hasta 1710.
INGLATERRA En el mismo año que fallece Felipe III y comienza a reinar Felipe IV muere en 1621 Jacobo I. Su hijo Carlos I le sucede en el poder. Este desea reinar a la manera europea, como soberano absoluto, apoyado por su ministro de asuntos exteriores, el duque de Buckingham (1592-1628). Sin embargo, el Parlamento se opone a estas intenciones y estalla la guerra civil británica en 1642, que termina con la decapitación de Carlos I en 1649. En estos años se inicia la dictadura de los Cromwell, de ideología protestante. En 1660, se restituye la dinastía de los Estuardo en la persona de Carlos II, quien encabeza una política de paz y tolerancia hasta su muerte en 1685.


 
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